sábado, 17 de marzo de 2018

Valiente Sakris Kupila en su lucha por las personas Trans.

   

      "Soy defensor de los Derechos Humanos, especialmente de los derechos de las personas 'trans', y, junto con Amnistía, estoy trabajando para cambiar la ley sobre reconocimiento legal de género.
      Según está dispuesto en la ley actualmente por el gobierno de Finlandia, para proceder al cambio de género, uno tiene que ser mayor de dieciocho años, haber sido diagnosticado con una enfermedad mental, y haber sido esterilizado. Y yo, por lo que estoy luchando, es por el derecho a la autodeterminación. Es decir, que uno pueda llegar, rellenar un formulario y poder cambiar de género. Y seguiré trabajando hasta que la ley cambie. Ese es mi deseo. 
      Estoy muy contento de ver todo el apoyo que mi caso ha recibido aquí, en España. He estado viajando alrededor de Europa explicando mi caso y recopilando firmas. Todas estas firmas se las vamos a enviar al Secretario del Primer Ministro la próxima semana; se las vamos a entregar. 
      Esto ha sido parte de la campaña 'Write for Rights' ('Escribe por los Derechos'), y de hecho, gracias a esta campaña, el Primer Ministro de mi país ha recibido muchísimas cartas. Lo que estamos intentando hacer es precisamente elevar la  presión internacional, para que el gobierno, o bien explique por qué no ha cambiado la ley, o directamente la cambie."
Sakris Kupila en el Encuentro de jóvenes AI 2018

      Son palabras de Sakris Kupila, durante el Encuentro de Jóvenes de Amnistía Internacional que tuvo lugar el domingo 11 de marzo de 2018 en Madrid, al que acudieron cinco integrantes de nuestro Grupo Escolar del IES Juan de Herrera. Sakris explicó a estudiantes de universidad, de secundaria y jóvenes en general por qué eligió el activismo para cambiar esas leyes discriminatorias.



      Dos días antes, el viernes 9 de marzo en la sede de Amnistía Internacional España de Madrid, otras dos personas del Grupo también tuvimos la oportunidad de hablar con Sakris, esta vez en un Encuentro de Red de Escuelas.
Sakris Kupila en el Encuentro con Grupos Escolares en la sede de AI España
      Impresiona lo joven que es, pues solo tiene veintiún años. De hecho es uno de los más jóvenes defensores de Derechos Humanos reconocidos por Amnistía Internacional.
      Era aún adolescente cuando se dio cuenta de que era transgénero, pero se le denegó el reconocimiento legal de su identidad de género, porque rechazó los requerimientos que exige este proceso en Finlandia, como hemos visto en sus palabras: ser mayor de dieciocho años, tener un diagnóstico psiquiátrico y ser estéril o someterse a esterilización, lo cual tiene que resultar difícilmente asumible por cualquier persona, y en especial por un estudiante de Medicina, como es Sakris. 
      Desde que cumplió dieciocho está luchando para que el gobierno finlandés cambie esa legislación de 2013 relativa a las personas transgénero, puesto que está claro que esos requisitos violan los Derechos Humanos. 
      Amnistía Internacional se ha unido a su causa en 2017 con la campaña de firmas que secundamos en nuestro Grupo Escolar en diciembre pasado, y en la que explicamos a todas las clases del Instituto el caso de Sakris, tras lo cual conseguimos para su causa trescientas setenta y cuatro firmas, trescientas dos de alumnos y setenta y dos de adultos. 
Sakris Kupila en el Encuentro con Grupos Escolares y activistas AI.
      Tras habernos involucrado de tal manera en su lucha, fue muy emocionante que pudiéramos compartir ese rato con Sakris, durante el cual le transmitimos el apoyo de todo nuestro Grupo y el aprecio por su valentía en la defensa de tantas personas que ven incumplidos sus Derechos, no solo en Finlandia, sino también en otros muchos países. Le dijimos además que, gracias a su caso, hemos podido informarnos y tomar conciencia del problema que están sufriendo todas esas personas.
      Sakris nos transmitió su agradecimiento por el hecho de que componentes de la Red de Escuelas, aún tan jóvenes, se unan en su lucha. Agradeció todas las firmas recogidas, que se suman a las que le han llegado de todo el mundo, y, al entregársele una carpeta con mensajes y dibujos, se reconoció sonriente en uno que representa su figura casi sepultada por una montaña de cartas.
      Sakris confesó que antes tenía una gran timidez, y también que sentía una enorme soledad, por lo que reconocimos el valor de que actualmente se encuentre expuesto, con tan gran visibilidad en medios de comunicación y en redes sociales. Pero respondió que la lucha requiere eso, y que, por otra parte, la notoriedad que ha alcanzado, le sirve de protección. 
      Fue doloroso escuchar la gran incomprensión que ha soportado, sobre todo al principio, incluso por parte de su círculo de amigos y de miembros de su propia familia, hasta que comprendieron su sufrimiento. También, que haya recibido palizas por parte de gente intransigente de su pequeña localidad. Por el contrario, el apoyo firme de personas de su entorno, le ha ayudado a reconocer la verdadera amistad.  
      Fue cuando accedió a la universidad, en una ciudad más grande, cuando se vio rodeado de una red de seguridad, y cuando Amnistía comenzó a interesarse por su lucha, a reconocer su papel como defensor de Derechos Humanos, y a darle protección y acompañamiento en su trabajo en defensa de los derechos de las personas transgénero. Esperemos que con ello Sakris deje de sufrir acoso, intimidación, amenazas de palizas violentas y hostilidad abierta, hostigamientos que han llegado a obligarle a dejar sus estudios durante un año.
     La otra tarde le transmitimos que nos sorprende que Finlandia, un país nórdico que se supone avanzado (de hecho es un referente mundial en cuanto a su sistema educativo), sea tan intransigente, y le preguntamos si se están consiguiendo avances. Su respuesta fue que está siendo muy difícil, pero que confía en que pueden conseguirse cambios. Para ello, como hemos transcrito, va a ir en fechas próximas a entregar a su Gobierno las firmas recogidas. En esa entrevista le acompañará Amnistía Internacional.
#SakrisKupila #transrights #transgenderrights @sakriskupila

- Interesante artículo de Huffington Post. I Am Fighting To Stop Finland Sterilising Trans People. 

      Amnistía Internacional trabaja desde 1991 por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), que en muchas partes del mundo no son respetados y a los que se les niega el disfrute en condiciones de igualdad de su derecho a la vida, a la libertad y a la integridad física. Entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2014 fueron registrados 1731 asesinatos en el mundo contra personas transgénero. (FUENTE: http://www.rivasactual.com/archives/28520)

FIRMA LA PETICIÓN AL PRIMER MINISTRO DE FINLANDIA para exigir que el Gobierno finlandés apoye a los defensores y defensoras de derechos de las personas transgénero como Sakris y que haga que el procedimiento para el reconocimiento legal de la identidad de género sea rápido, accesible y respete los Derechos Humanos.

      

jueves, 1 de marzo de 2018

Siria, una reflexión desde el exilio

   
      Un joven sirio, técnico anestesista, tras su tiempo de servicio militar, de ver verdaderas barbaridades en el quirófano, de oír noticias falsas, apoyadas en declaraciones forzadas de presos obtenidas mediante tortura o a cambio de libertad, regresa a casa. La madre lo recibe: "¡Gracias a Dios por tu vuelta y salud!"
      Tiempo después, una noche asiste a un caso de urgencia en el precario hospital de campaña oculto en un sótano. Se trata de un joven de su edad, herido de un balazo en un ojo y otro en la tripa. No consiguen salvarlo. Este chico es un familiar con su mismo nombre y apellidos, que han confundido con él. La madre, angustiada: "Tienes que salir de aquí".
      Provisto solo de su pasaporte, de su título universitario y de unas prendas de ropa ensangrentadas durante la decena de operaciones diarias que venían realizando, cambia de casa una y otra vez y habiendo cruzado montañas durante días y días, por fin alcanzó la frontera de Líbano, desde donde, ayudado desde España por una prima suya, logró reunirse con ella. Su prima recuerda que él lloraba por la noche, gritaba, no recordaba nada y se sentía perdido y sin sentido lejos de su familia. Lo aterrorizaba en la calle cualquier uniforme, aunque fueran de personal de limpieza o de cualquier otro trabajo. Ella le aconsejó que se expresara, que verbalizara: "Os tengo miedo", y vería lo simpática que es la gente. Así lo hizo y su vida fue normalizándose. Se propuso aprender castellano, y en cuanto pudo, se compró un método, que estudió a fondo. Consiguió una beca y se matriculó en Medicina, pero ahí topó con la dura burocracia que no le convalidó su título, y que le obligó a dar marcha atrás, a examinarse de Selectividad en castellano, que aprobó, y a reiniciar la carrera desde cero.
      Denuncia la inhumanidad del sistema, pero agradece de corazón la sensibilidad de las personas que lo han socorrido en España, animado, ofrecido su hospitalidad, especialmente la de un profesor que, desinteresadamente, le ha dado "techo, comida y calor" en el seno de su propia familia.
      Recuerda con dolor que en 2013 se dejaron las fronteras abiertas, y llegaron a Siria muchos extranjeros para hacer el yihad. Las fuerzas yihadistas, ISIS, proliferó. No llegaban medicamentos, pero sí armas o dinero para comprarlas. Nos recuerda que Turquía hace negocio vendiendo chalecos, permitiendo salir, alentando la esperanza de que en Europa se necesita mano de obra, porque la demografía es baja. El destino soñado es en el norte: se sabe que en España ya hay muchos latinos y africanos.

      Un  palestino refugiado en un campo sirio, tras sufrir los ataques duros, brutales, del régimen, que causaron la muerte a muchos amigos, consiguió llegar a Turquía, donde pasó un tiempo ganándose la vida como profesor de inglés. Desde allí, consiguió llegar a España, pero, agotados los seis meses de acogida, se vio viviendo en la calle, sin ayuda oficial alguna. Reconoce que ni el sistema ni el gobierno son buenos, pero sí la sociedad española, que le da muestras de solidaridad.
      En la distancia sufre porque él está bien, pero quienes quedaron en Siria no lo están: viven en campos de desplazados, hay más de trescientos mil detenidos desaparecidos; sufren bombardeos, tortura en las cárceles... muerte. Es un verdadero genocidio a los ojos del mundo, que no quiere verlo, que se niega a actuar. Insiste: "Nos sentimos muy solos, abandonados por el mundo".

      "Algunos de mis familiares siguen allí y yo no quiero poner en riesgo sus vidas", afirma otro joven sirio, tímido, que lleva cuatro años en España y recuerda cómo sufrió bullying en su adolescencia; cómo fue testigo de las manifestaciones populares de 2011 y del estallido de la guerra; cómo vivió la falta de seguridad, de electricidad, de internet. Sus padres murieron y él vivía aislado en compañía de su gato. No pensaba en el futuro, sentía que enloquecía. Fue muy difícil separarse de su gato, pero tenía que salir de allí cuando le llegó la carta de invitación de un tío suyo y pudo conseguir el visado para trabajar en España dos años. En Líbano, en Egipto, desconfiaban de la validez del documento, y el miedo le duró hasta que, al llegar, el funcionario español le dijo: "Bienvenido a España".
      No se lo creía cuando pasaban los días y no caían bombas, y fue consciente de que no había riesgo de daño, de secuestro. Oía los pájaros, el viento, veía el jardín. Aquí aprendió a amar la vida, la tolerancia, a ser amable, a apreciar que podía hacer lo que quisiera sin importar la raza ni el origen, sino la manera de tratar a la gente. Se sintió por primera vez en su vida aceptado por cómo es, por lo que aporta.

IMAGEN: https://colectivoutopialapalabra.blogspot.com.es/2018/02/estado-espanol-charla-siria-una.html
      Son tres voces de sirios que viven exiliados en nuestro país. Su testimonio nos llegó muy hondo el sábado, 17 de febrero, en la Biblioteca Eugenio Trías, la antigua Casa de Fieras del Retiro de Madrid. Era un acto convocado por la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio, como preámbulo de la  carrera por Siria del día siguiente. La charla-debate se titulaba "Siria, una reflexión desde el exilio".

     Habló también Naomí Ramírez, doctora en Estudios árabes islámicos, que lleva tiempo acercándonos el drama de Siria con lo que ella sabe hacer: traducir. Desde julio de 2011, cuelga traducciones de textos, vídeos e imágenes de la revolución siria, en su blog "Traducciones de la revolución siria".
      Leyó fragmentos de una obra que ha traducido, "El caparazón" de Mustafá Khalifa, que nos pusieron los pelos de punta por la crueldad del trato que el propio Khalifa sufrió en la cárcel de Tadmur.

      Coordinaba la charla-debate Álvaro Zamarreño, periodista de la SER, sensibilizado con todo lo que ocurre en Siria desde hace siete años, avergonzado de que nos encontremos nuevamente en una mesa redonda sobre esa guerra.
      Zamarreño denuncia que el régimen sirio está separado de la gente, con una actuación criminal, porque teme el cambio, teme la pérdida de poder que habría supuesto acceder a las reivindicaciones de democracia de la primavera árabe. Denuncia que resulte tan fácil matar a cientos de miles de personas. Poco a poco. Al parecer, la cadencia de muertos de unos ciento cincuenta al día, es una cifra que el mundo puede aceptar sin escandalizarse, sin reaccionar.
      Sin embargo, Ramírez recuerda a su vez que en 2013, llegaron a matar a más de mil trescientas personas con bombas químicas, ante lo que sí hubo una postura de condena, lo que ocasionó que ese mismo año la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) fuera galardonada con el Premio Nobel de la Paz, máximo reconocimiento a su importante labor en ayudar a la destrucción de estas armas en la guerra civil siria. Labor que fue vana, porque se sabe que siguen utilizando este tipo de armas. El mundo no quiere armas químicas, pero sí las madres: sobrecoge que prefieran que sus hijos mueran por este medio, que al menos deja los cadáveres enteros.

      Un asistente pregunta: "¿Cómo os sentís los sirios?" 
      Los tres sirios que habían intervenido expresan lo mismo: se sienten perdidos, desesperados respecto a la guerra, sin saber a qué atenerse, con la incertidumbre de qué va a pasar. Cada uno en algún momento de su intervención dice que en España se sienten escuchados, que la gente es generosa actuando, contribuyendo, pero el gobierno no.
      Y claman:
      ¿Qué pasa con las voces que pedían justicia para Siria en 2011?
      ¿Por qué no se escucha a los periodistas? ¿Por qué muchos medios de comunicación no informan de lo que sucede? Ya no se habla de refugiados. Están en Afganistán, Turkía, Pakistán, Líbano... en las puertas insolidarias de Europa. Solo se habla de ISIS, no de la gente que quiere democracia, libertad. No del régimen que lo impide y reprime, con el ejército, con los aviones, con el apoyo ruso que bombardea civiles, y con los intereses de Estados Unidos.
      ¿Por qué no dicen nada los sindicatos, las organizaciones de izquierda, ante una brutal represión que se inició por la represión a quienes en manifestación con ramas de olivo pedían libertad, justicia, democracia? Con su inacción, están apoyando el genocidio de Al-Assad.
      A los tres los atormenta que no haya ninguna declaración cuando se dan ataques con cloro, como si no pasara nada. Parece una confabulación. Bashar Al-Assad ha amenazado con mandar terroristas a la profundidad de Europa.
      Parece que Bashar Al-Assad ha ganado.
 
Visita de Basser Al-Assad a España en 2010
      ¿Está en nuestras manos cambiar?
      AAPS (la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio) está haciendo lo que puede, por ejemplo con las tres ediciones de Corre por Siria en Madrid y las dos en Santander, que dan visibilidad al conflicto y sirven para recaudar dinero con el que se envían a los campos de desplazados en Siria contenedores de ayuda humanitaria que organizaciones de todo tipo recogen en múltiples puntos de España. Ya van noventa camiones cargados de humanidad. En unos meses en que la ONU ha denunciado que ninguna ONG está consiguiendo llevar ayuda humanitaria, la AAPS sí llega.
      También apoyan a ciento veintitrés familias que necesitan ayuda. Cristina, de la Asociación, nos anima: "Podemos ayudaros a que os suméis. Todos tenemos cabida para hacer algo, aunque consideremos que no somos nadie, que no somos nada."
 


      Nos informan de que también se puede apoyar el movimiento Families for freedom. Es una ONG iniciada por mujeres que reclaman conocer el paradero de sus familiares desaparecidos.

      Asma, de quince años, está decidida a a correr con su hermano, empujando su silla de ruedas. A quienes le dicen que es mucho esfuerzo para una chica tan joven, les responde: "Si salí de Siria empujando esa silla, con mi hermano y todos nuestros enseres, ¿cómo no voy a poder recorrer estos cinco kilómetros? "
       Se levanta frente a nosotros. Tímida, digna con su pañuelo y un papel en la mano, canta una preciosa canción siria, en su lengua, con voz débil, temblorosa. Una mujer la corea para animarla y entonces se unen todas las voces sirias que hay en la sala: no entendemos la letra, pero nos emocionan, porque transmiten ternura, nostalgia, el doloroso recuerdo de su patria lejana, bombardeada, olvidada del mundo.

   
      Esto fue el 17 de febrero. A 1 de marzo el drama ha aumentado día a día: Guta Oriental destruída, muchos muertos más, denuncia de violaciones, treguas rotas, un frío siberiano en tiendas de campaña de campamentos de desplazados, de refugiados...



lunes, 5 de febrero de 2018

III recogida solidaria para personas desplazadas en Siria. El Grupo Scout Matterhorn 217

      Mientras los medios de comunicación se ocupan desde hace meses de otros asuntos que no avanzan, ocurren sucesos en el mundo, la gente lleva su día a día lo mejor que puede. Algunos sufren, algunos se dejan la piel en sus labores solidarias, muchos están dispuestos a poner todo lo posible de su parte en pos del ideal de que cambie el mundo, aunque sea un poquito.
      Así es. Lo hemos vuelto a constatar en la respuesta que estamos recibiendo desde el momento en que hemos publicado la convocatoria de nuestra tercera recogida solidaria: el AMPA del IES Juan de Herrera y el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial han difundido nuestro cartel; nos ha llamado un querido compañero, profesor ahora en un IES de Vallecas, con el ánimo de sumarse a nuestra iniciativa o de organizar también una campaña en su Instituto actual, y, como el año pasado, se nos une en esta empresa el Grupo Scout Matterhorn 217 .
    A pesar de que, por motivos que no vienen al caso, este año la actividad se ha convocado con escaso tiempo y para solo cinco días, los Scouts han mostrado su capacidad de reacción inmediata y de organización, y convocaron a los suyos para que entregaran productos solidarios el sábado pasado, tanto en su sede de Madrid como en el albergue Fuentenueva, de San Lorenzo.

      El resultado se ve en esta foto que nos envía Alicia, y lo que vivieron el sábado, lo relatamos con sus propias palabras:
      "La recogida ha sido emocionante. Padres, madres y educandos del Grupo han ido llegando a a la reunión cargados de objetos para la recogida con la que ya llevamos colaborando dos años. 
      Y es emocionante la implicación, el cariño y el trabajo que lleva esto detrás. 
      Nos sentimos con la responsabilidad y con el privilegio de poder ayudar a quienes necesitan ayuda en estos días más crudos. Y no lo pensamos dos veces. Estamos ahí. Con el afecto y la responsabilidad requerida. 
      Personas que ayudan a personas. Todos juntos siempre es más fácil."

      Y es verdad, Alicia, y tu Grupo de Scouts: todos juntos podemos conseguir pequeños logros. En eso estamos. Un millón de gracias por sumaros a esta campaña otra vez. Por Siria, por gente que sufre.

Cuarenta y seis mantas de lana tejidas a mano. Las IAIAS

            Hoy lunes en nuestro Instituto empieza la III Recogida solidaria para personas desplazadas en Siria, y por eso el viernes quedó preparado el vestíbulo, con cajas abiertas que irán 'llenándose de esperanza', como dice nuestro cartel.
      Las aulas se habían ido vaciando a las dos y cuarto, como cada viernes, pero no todo el mundo se marchó directamente a casa, sino que, una vez más, como cada viernes, unas cuarenta personas entre alumnado y profesorado, nos encaminamos a la cafetería y, tras debatir distintos asuntos mientras comíamos, nos pusimos manos a la obra: a armar cajas y reforzarlas con cinta de embalar, a poner una mesa cubierta con el hule de Amnistía y, sobre ella, una muestra de los productos que recogeremos; a diseñar carteles, a imprimir etiquetas, a buscar atriles...
      ... Y a guardar las ¡cuarenta y seis mantas! que nos ha donado la Asociación IAIA (Asociación de labores solidarias de la IAIA). Preciosas mantas de múltiples colores, de distintos tamaños, de puntos diversos tejidos en cuadraditos de lana. 
     Tenemos que contarlo bien: el miércoles por la noche nos escribió Carolina, una de las personas de Aldeas Infantiles SOS que habían colaborado en nuestro Festival de noviembre, anunciándonos que las IAIAS tenían mantas de lana tejidas a mano para mandar a Siria con la campaña solidaria de nuestro Grupo. Es inenarrable la emoción provocada por semejante ofrecimiento, y esa emoción creció cuando, por medio de su web, conocimos el proyecto imaginativo y humano que desarrollan las IAIAS. 
      ¡Qué buen nombre para esta Asociación! Contrariamente a lo que primero habíamos pensado, ese nombre de IAIAS no son siglas, sino la forma cariñosa de llamar a las abuelas en catalán. ¡Claro! ¡Yayas! Porque quienes tejen esos cuadraditos son mujeres de Centros de la Tercera Edad.  

      Cuanto más conocemos el proyecto, más crece nuestra admiración. Las personas de la asociación recogen ovillos, madejas de lana que dona la gente de forma altruista, y ellas llevan esa lana a residencias. Allí, las residentes elaboran sus creaciones mientras pasan el tiempo concentradas en su labor, con la mente activa, en compañía de otras. Una tricota, mientras la de al lado hace ganchillo, y comentan sobre el punto tal o cual, pero también recuerdan aquella colcha que costó noches enteras terminar, o los visillos diferentes de las ventanas de toda la casa, los paños de un punto que le enseñó su vecina, las decenas de baberos de perlé para regalar a bebés a lo largo de los años o los gorritos a juego con patucos y jerseicitos de recién nacidos, la toquilla que hizo su cuñada, el puesto del mercadillo de los lunes donde encargaba la lana, los callos de los dedos, la artrosis que fue dejando doloridas y agarrotadas como sarmientos sus manos ...
      Tejen mientras cuentan historias que son repaso de su vida y poco a poco su cuadradito de lana va tomando forma, de un color que combinará con el que está haciendo la de enfrente. Así pasan los ratos. 



      Y cuando están terminados, pasan las de las IAIAS a recogerlos todos y los unen formando esas preciosas mantas que nos esperaban en su modesto local de Villalba y que nos entregó Sagrario, una voluntaria encantadora que nos habló de mujeres mayores que tejen a pesar de que les falla la vista, a la vez que  cosía diligentemente etiquetas a unos ositos de lana que van a ir a otro destino solidario.
      Con Sagrario y su hija cargamos las mantas en nuestro coche, llenando hasta los topes el maletero y todo el asiento de atrás. 




      Son esas mantas que el viernes pasado hemos palpado con admiración en la reunión del Grupo, y luego hemos doblado y metido en sus cajas con el mensaje "Dona tu ovillo", contribuyendo a esa red de solidaridad que las IAIAS tejen. 

      Estas mantas llegarán a Siria, a campos de personas desplazadas porque la guerra las ha expulsado de sus hogares. Y las abrigarán. Es una lana especial. De las IAIAS. 

viernes, 2 de febrero de 2018

Enviamos cajas llenas de esperanza. III Recogida solidaria para campamentos de desplazados en Siria

     

      El pasado siete de enero leíamos en Facebook que la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS) hacía un llamamiento que nos devolvió a la realidad tras las fiestas:
     
      “EMERGENCIA HUMANITARIA EN SIRIA
      Rif Hama y RIf Idlib sufren estos días intensos ataques por tierra y aire que están provocando la huida de miles de civiles. Las ONGS sirias esperan el desplazamiento de más de 250.000 personas de las zonas bombardeadas. Nuestra contraparte, Sham el Jair, ha recibido -solo en los últimos cuatro días- 63.000 desplazados, cifra que va en aumento según pasan las horas y por eso nos piden ayuda urgente.”

      Ante esta situación angustiosa, en la primera reunión del año de nuestro Grupo Escolar tomamos la decisión por tercera vez  de convocar una recogida solidaria para las personas desplazadas en el interior de Siria, para que AAPS les haga llegar lo que podamos reunir.
      Las fechas de la recogida serán entre el 5 y el 9 de febrero, de 9 a 21 h., en el IES Juan de Herrera (Carretera de Guadarrama s/nº de San Lorenzo de El Escorial (Tfno.: 918902470).
      En el cartel que hemos diseñado para esta nueva campaña, veréis que anunciamos que hacen falta mantas, almohadas, productos de higiene, alimentos infantiles y otros alimentos no perecederos que no contengan cerdo ni vayan en frascos de cristal (hace mucha falta harina).
      No recogemos ropa, por instrucciones de la AAPS. 
    Si algún Centro educativo, entidad  o asociación decide sumarse a nuestra iniciativa, agradeceremos que se traigan los productos clasificados por tipo, en cajas (de las que tiran en los supermercados, por ejemplo) e identificando cuál es la identidad que los entrega.
      

      Por otro lado, están abiertas las inscripciones para la carrera por Siria en Madrid, que llega a su tercera edición. Será el 18 de febrero y, como en años anteriores, hay  recorrido de cinco o de diez kms., y dorsales "cero" para quienes no quieran o no puedan correr. Pueden inscribirse menores con permiso de sus responsables familiares, y también necesitan gente voluntaria.
      Si podéis difundirlo, seguramente mucha gente se animará a colaborar. 


     Con ocasión de esta nueva campaña, por fin editamos uno de los microrrelatos que se crearon en el taller del Festival del 4 de noviembre "Por un hogar para los niños de la guerra en Siria". Su autor es Guillermo, un alumno de 3º de ESO, que ha sabido reflejar la situación de caos del protagonista, y empatiza con el horror que puede sentir Mikael, quizá de su edad, uno de los muchos menores que ve trastornada su existencia por la guerra: 

ME PREGUNTO CUÁL SERÁ EL FINAL DE ESTE CAPÍTULO DE DOLOR, SUFRIMIENTO Y DOLOR... 
POR GUILLERMO GUTIÉRREZ
      "Me llamo Mikael. Al menos ese es el nombre que mis padres, a los cuales hace meses que no veo, me pusieron. 
      Hace escasamente cuatro meses mi vida cambiaría drásticamente de rumbo. 
      Era una seca noche de verano, el sol hacía tiempo que se había escondido tras los altos edificios de la ciudad, el polvo seco inundaba el ambiente, y secaba mi garganta. 
      Volvía a casa por la calle principal, que se encontraba extrañamente vacía, aceleré el paso con los nervios a flor de piel. Algo me decía que nada estaba bien. Tanto silencio, tan pocas luces...
    De repente un fogonazo, seguido de un ruido atronador. Caí impulsado por una fuerza descomunal que rompía los cristales de los coches y las casas, haciendo saltar alarmas por todos lados. 
      Conseguí incorporarme y, al girarme, el corazón se me encogió. Todo un edificio había sucumbido bajo una explosión y varios de los alrededores ardían desenfrenados. El terror que sentí en ese momento, paralizó todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo. Tardé unos segundos en reaccionar, lo justo para apartarme de la trayectoria de una roca que cayó a escasos centímetros de mí.       
      Corrí tan rápido como pude a mi casa, pero al llegar allí, descubrí con horror que mis terrores más profundos se habían hecho realidad. Donde antes se alzaba un alto edificio lleno de balcones y luces, ahora ya solo quedaban escombros. Con la incertidumbre acerca de si mis padres habían sobrevivido o no, caminé por la ciudad sin rumbo fijo ni destino claro.  
      A las pocas horas pude incorporarme a un grupo de personas que viajaban hacia Europa. Ahora ellos son mi amigos, mis compañeros de penurias, incertidumbres y alegrías. Así comenzó mi historia, y ahora, día tras día, me pregunto cuál será el final de este capítulo de dolor, sufrimiento y temor hacia el mundo al que nos acercamos cada día más." 


Semana de los Derechos Humanos en el IES Juan de Herrera

      "Enhorabuena a todos y todas que habéis hecho hoy el pasaclases. Y a las que habéis estado en la mesa de recogida de firmas. ¡Bravo!"
      Es el mensaje de whatsapp de uno de los profesores del Grupo Escolar de Amnistía Internacional de nuestro Instituto, el Juan de Herrera, el primer día que dedicamos a los Derechos Humanos, tras la jornada mundial dedicada a ellos, el 10 de diciembre que este año cayó en domingo.

      El 'pasaclases' es una actividad que llevamos realizando desde hace años, consistente en que, por parejas, difundimos lo que hace el Grupo Escolar a todas las clases del Instituto. Parejas de los primeros cursos de la ESO entran en las clases de Bachillerato y de 4º, y son los mayores del Grupo quienes entran en las clases de los más pequeños. Van siempre en compañía de alguien adulto, casi siempre profesores, pero esta vez también se nos sumó una madre de alumnos.
      Resulta complejo organizarlo, pues es necesario pensar muy bien en qué clase entramos, de qué clase salen nuestros activistas, y qué adultos tienen disponibilidad en esos momentos. Hay también que comunicarlo al Claustro de profesores, de modo que todo el mundo quede avisado.
      Pero vale la pena ese esfuerzo extraordinario cuando nos damos cuenta de que forma ya parte del paisaje habitual de diciembre que grupos de personas con sus chalecos amarillos recorran los pasillos con la misión de transmitir nuestro mensaje.
      Una vez dentro de las clases, explican qué es Amnistía Internacional, qué es la Red de Escuelas y qué hace nuestro Grupo Escolar. Después presentan las propuestas de cada año.

      En 2017 recogíamos firmas por Sakris Pupila, un defensor de los derechos de las personas transgénero en Finlandia, y por el movimiento hondureño indígena MILPAH, que reivindican la propiedad de sus tierras. Durante los cinco recreos de la semana, y en el Nocturno, reunimos 374 firmas para el caso de Sakris, 111 para el Gobierno de Honduras, y 121 mensajes de ánimo para MILPAH. Unidas nuestras firmas a las que se recogen en esos días por todo el mundo, hace que se muevan leyes, que se trate mejor no solo a las personas que dan nombre a la campaña, sino también a muchas otras que están en su mismo caso. Es el gran objetivo de este verdadero maratón de firmas universal.

      En el 'pasaclases' animamos también a escribir las postales de la campaña 'Regala tus palabras', para tres personas, el defensor de Bahréin, Nabeel Rajab, la activista camboyana por el derecho a la vivienda, Tep Vanny, y el intelectual chino Ilham Tohti. Luego, en ciertas clases de Inglés, se hizo la lectura de los casos en voz alta y se suscitó un debate que conllevó que
prácticamente todos los alumnos hiciesen un borrador escrito en inglés para las postales. Una alumna especialmente meticulosa, utilizó un programa de traducción on line para convertir su mensaje en el idioma de cada una de esas tres personas, y lo copió meticulosamente en sus tarjetas, letra a letra en caracteres extraños.

      En cada clase explicamos la campaña permanente 'Recicla tu móvil', que hace reflexionar sobre el coltán y pretende que las compañías de telefonía móvil indaguen si se cumplen los Derechos Humanos en su cadena de producción, y rechacen el trabajo infantil en las minas, el empleo de menores en las guerras por el control de ese mineral, o las violaciones de mujeres como arma de esas guerras.

      En esa semana de los Derechos Humanos, hay miembros del Grupo Escolar que se estrenan en hablar en público, llenos de nervios, pero disfrutan, porque lo llevan bien ensayado, creen en ello, y lo transmiten desde su verdad, con lo que captan el interés de quienes los escuchan, e incluso suscitan aplausos sinceros y bien merecidos. Les parece una experiencia emocionante, maravillosa de transmisión de valores, desde el convencimiento de que los Derechos Humanos hay que protegerlos siempre. 

      En la siguiente reunión semanal de los viernes, valoramos cómo había ido la semana.
      En relación con la recogida de firmas, se destacó que estar en las mesas durante los recreos era muy gratificante, ya que mucha gente se paraba a preguntar y a firmar, tanto alumnos, como conserjes o profesores. También tuvo muy buena acogida que se hubieran lanzado a buscar firmas por el patio.

      En cuanto a la exposición sobre la Convención de los Derechos del Niño, que paralelamente y gracias al trabajo de la clase del Grupo Específico Singular, estuvo colgada hasta el último día del trimestre en la planta baja del Instituto, lamentamos que no tuvo demasiadas visitas, y que los carteles nos parecieron poco atractivos para la edad de Secundaria, aunque quizá sí sea apropiada para Primaria. Aun así, opinamos que es importante informar de los Derechos de la Infancia.

      Comentamos el 'pasaclases' desde el punto de vista de quien lo hace y de quien lo escucha. La valoración general fue positiva. Algunos hicieron notar que el comportamiento de sus clases había sido mejor que el habitual del día a día. Destacaron que en algún caso habían permanecido hablando de Derechos Humanos toda la hora, y que en otras, encontraron que precisamente en ese momento estaban con una actividad sobre DDHH. 
      En otro sentido, también surgió la crítica de una alumna del Grupo, que habló del estrés que le supuso haber tenido que entrar en más clases de las previstas, y que en todas ellas hubiera chicos de veinte años, cuya atención era difícil de captar. Menos mal que sus profesores se habían impresionado al escuchar a una persona tan joven hablar tan bien de un tema desconocido para algunos de ellos.  
      Hay quien habla de la impresión inicial de saber que tantos alumnos iban a estar oyéndolos, pero al final se olvidaban, porque se daban cuenta de que se trataba de una gran oportunidad para que más gente se apuntase al Grupo Escolar. De hecho, hubo personas que preguntaron qué hay que hacer para pertenecer a él, y, tras las vacaciones, hemos tenido nuevas incorporaciones. También el asistente de Inglés se ha incorporado a nuestras reuniones tras una clase de 4º en la que se trató de la Declaración de los DDHH, pues quedó impresionado por el trabajo y por la actividad del Grupo.
   Por su parte, la madre de alumnos, que había acompañado a principiantes, ella con su propio peto de Amnistía, quedó muy gratamente impresionada. Valoramos finalmente muchísimo la muy buena acogida del profesorado de todas las clases en las que habíamos entrado, y se lo hemos agradecido de forma personal y mediante un correo electrónico general.

      En definitiva, después de todo este trabajo, nos sentimos muy satisfechos de haberlo hecho, de haber contribuido a extender nuestra labor y de contagiar la necesidad de luchar por los Derechos Humanos. 




martes, 23 de enero de 2018

"Un hogar para los niños de la guerra". Así fue el Festival.


   Después de múltiples gestiones, nervios, reuniones, cruces de whatsapps, borradores de horarios y decenas de cosas más, por fin pudimos celebrar el Festival que llevábamos preparando desde junio. Y  conseguimos el doble objetivo que pretendíamos: 
- Dar a conocer la situación de Siria, los daños que una guerra de seis años causa en los menores desprotegidos, y la labor de Aldeas Infantiles SOS allí, en el intento de normalizar sus vidas. 
- Conseguir fondos para los hogares de Aldeas en Siria. A pesar de que a la entrada del Festival solicitábamos una aportación voluntaria de solo 1 €, recaudamos una buena cantidad: 1349’62 €, íntegros para Aldeas, de la que nos sentimos muy orgullosos. 



    Días antes habíamos organizado sendas charlas de sensibilización por la causa de este Festival, para Nocturno y para Tercero de ESO. En ellas, Francisco Javier Muñoz de Unamuno, director territorial de Madrid y exdirector nacional de Aldeas Infantiles SOS en Guinea Ecuatorial, Carla Barbadillo, psicóloga, y Juliana Felipe Duarte, del Centro de Día, ambas de Aldeas Infantiles SOS de San Lorenzo de El Escorial, informaron a nuestra Comunidad Educativa de la situación de Siria, de la de su infancia y de la actividad de Aldeas en España y en otros países, y más concretamente en Siria. 
   En el cuestionario de evaluación de ambas charlas, los alumnos en su mayoría demostraron haber comprendido el trabajo de Aldeas y la situación de la infancia en Siria y calificaron como positivo o muy positivo que se realicen este tipo de actividades, tal como muestran estas respuestas que reflejamos:
   “Es bueno hablar de este tema. No todo el mundo conoce el sufrimiento de estos niños y el de sus padres al ver cómo viven sus hijos. Informaciones como esta IMPORTANTE no se pueden ver en la TV”.
   “Creo que es adecuado que hagan este tipo de charlas. Me da muchísima pena ver a niños con apenas unos meses sin nada que comer, sin un techo. Cada vez que lo pienso, se me parte el alma”.
   “La gente tiene que saber lo que pasa y tener empatía y pensar si les gustaría tener ayudas como estas si estuviesen en esta situación”.
   “Me parece genial que hagan este tipo de actividades, ya que así aprendemos y comprendemos la situación de los niños en Siria a causa de la guerra. Y también comprendemos la labor de Aldeas Infantiles y aprendemos sobre su fundación”.
   “Hay gente que todavía no está concienciada de lo que ocurre en Siria y en el mundo, y muchos que sí lo están no saben cómo pueden ayudar.”
   “Me encanta que Amnistía haga esto y conciencie a la gente sobre estas cosas interesantes.”
   “Muchas veces no nos acordamos de lo afortunados que somos y no viene mal que nos lo recuerden.”
   “Muy positivo porque pienso que la gente tiene que saber más de estas cosas y enterarse. Gracias.”
   "Nos ayuda a ver y comprender cómo es el tercer mundo y problemas que podamos solucionar luchando todos juntos.”
   “Recibir una información segura de esta guerra y de la acción de estas asociaciones hace pensar y valorar lo que tenemos. Hace que pienses en su situación, y ponerte en su lugar e impulsa a colaborar.”
   ”Es muy positivo que se hagan este tipo de charlas, para que podamos reflexionar sobre el asunto y poder apreciar nuestras vidas actuales y valorar más acciones como tirar comida o cerrar los grifos o llevar unos zapatos y ropa limpia todos los días y aun así quejarse.”

   Entre todas las respuestas, nos impresionó muy hondamente la de un alumno. Su voz da sentido a todo lo que hacemos:
   “La situación actual en Siria es muy mala, es una guerra terrible. Los niños se quedan sin el cuidado de los padres. Aldeas Infantiles recoge los niños que huyen de la guerra y los cuidan como si fueran en su familia. Yo soy de Siria y me parece maravilloso lo que hacéis y lo que seguís haciendo. Siria es mi país y vosotros ayudáis para mejorarlo.”


   La solidaridad que habíamos constatado en el largo tiempo de preparación del Festival por parte de las personas a quienes habíamos recurrido, eclosionó en el último momento con gestos que nos emocionaban y nos afirmaban en nuestro objetivo: la superprofe Trini nos regaló pulseras y collares chulos que ella hace, para vender; el padre de Jaime, las bebidas y sándwiches; Juan, marido de Begoña, la encargada del bar, una escultura para que rifáramos...
   Por todas partes nos llegaban nuevos gestos emocionantes: en Plástica de 4º habían estado haciendo los carteles a propuesta de Tatiana. María, una profesora nueva se ofrecía a estar ayudando toda la tarde, igual que los grandes Rosa y Fer, siempre con su sonrisa, y lo mismo que Paco y Carmen, Honorio, Silvia, Beatriz... padres y madres del AMPA.
   Pero además llegó ayuda de fuera del Instituto: los electricistas del Ayuntamiento se presentaron con sus escaleras y cables y estuvieron un buen rato poniendo focos, atentos a lo que precisábamos, en respuesta a las diversas reuniones mantenidas con Educación, Seguridad Ciudadana y Alcaldía de San Lorenzo. Nuestra vecina Cruz Roja respondió también preparada para cualquier contingencia. Y Carmen, de Amnistía Internacional de Madrid, fue fundamental en horas de desánimo ante condiciones que parecían inasequibles, con su consejo y su aliento. 
   Nos contaron Juliana y Carla que la víspera había habido su afán en el Centro de Día de Aldeas, donde Charhazad y otras varias madres de las familias de la Escuela Infantil habían estado cocinando exquisiteces de sus países respectivos para el puesto de "Sabores del mundo". Y, por supuesto, Kate, Paloma, Cristina, Isaac, Pablo, Alba, Lucía y Javier, los de actividades +13 en la Casa de la Juventud, se volcaron ese viernes con sus chicos y chicas en "La Oca refugiada", inmejorable medio para reflexionar jugando luego en el Festival...
   Varias maestras, Concha, Eloísa, Elvira, Susana, Carmen, del CEIP Antoniorrobles pasaron toda la tarde con sus lanas, tejiendo y enseñando a tejer a quien se acercara, desde niños de su cole o de nuestro Centro, hasta adultas entusiastas, que no se despegaban de su par de agujas. Fue una excelente muestra del emocionante Aprendizaje Servicio que tienen en marcha. Tampoco los puestos de henna con Yusra y Zineb, y de pintura de caras con Sandra y su compañero cesaron en su actividad. 
   Por allí andaba también Victoria, y después Eduardo, con sus cámaras, recogiendo momentos y detalles que nos sirven para renovar la emoción al ver sus fotografías. 
   Se simultanearon los meticulosos chicos del taller de parkour con Christian y Jaime en su actuación de trap, y con el otro Jaime desplegando su magia. Reinaldo y Álvaro acudieron, como siempre, a nuestra llamada y nos dejaron maravillados con su técnica de cellograph que desconocíamos, y además esta vez trajeron a Esmeralda, Andreea y Laura, las chicas de Street dance, que pusieron un vídeo sobre arte urbano y se sumaron a la virtuosa actuación de Aldair. Anass y sus dos amigos, Alejandro y Musta, hicieron una brillante improvisación de rap enfocada, como todo lo demás, hacia los conceptos del evento: niños sin hogar, la guerra, los Derechos Humanos...
   ¡Cuánta energía buena!

   Todos los del Grupo la tarde anterior nos habíamos dedicado a colocar mesas y sillas en cada puesto, y las devolvimos a su lugar una vez acabado el Festival, después de bailar felices al son de la banda de rock. Y, por supuesto, volcado estuvo cada quien en lo que había asumido como tarea:  Pablo y Arturo, con su compañía de Teatro, representaron improvisaciones de calidad sobre las ideas del público, ya fuera con mímica, rimas, en formato trágico o cómico. Guillermo y Pablo prepararon y dirigieron un taller de microrrelatos que hacía a los que escribían ponerse en el lugar de las personas afectadas por la guerra. El resto, cada cual en su función, atentos a lo que iba surgiendo: las de Primero de ESO en su puesto de bebidas y sándwiches bajo la supervisión de Jaime y Diego; las de Segundo, haciendo que la Banda Municipal tuviera todo preparado para inaugurar la tarde; las de 4º con el Photocall; los de Bachillerato y los exalumnos, ya universitarios, ocupándose del sonido y el orden, de los grafitti del porche o acompañando en el puesto de Amnistía a Marisa y María, del Grupo Local de Villalba, que se mimetizaron con la solidaridad que hervía en el Instituto esa tarde, hablando de Amnistía Internacional.  
   Marta, que se ha metido en el Grupo este año, decía que nunca había visto nada igual mientras preparaba trescientos papelillos para la rifa de la escultura. Pilar, ahí estaba, deseando tareas. Carlos, jefe de logística y entregado con María del Mar, Francisco, Roberto y José Luis a su banda de 'Solida-rock'. Carmelo y Mari, dando ideas y fuerza, haciendo compra, firmes en los puestos asignados. Isidro como loco con la megafonía que sonaba en todo el Insti, preparado con Eduardo para hablar de Siria en la biblioteca, recién aterrizados ambos de Senegal. Carmen, eufórica, saludando a unos y otros...
   En el porche recibían con unas huchas de metacrilato en forma de casa, símbolo del hogar que queremos construir con los euros en ellas depositados, los de Aldeas se turnaban con el puesto de Sabores del mundo:  Carlota, Juliana, Carolina, María, Alicia, Marta, Alberto, Javier, Nina y Diana. 
   Miguel, de mantenimiento, enternecedor, había llegado antes que todos el mundo, y se ocupó de echar el cierre bien entrada la noche. Tenía  zonas bien acotadas ya cuando llegamos, y pasó el día vigilando el recinto de arriba a abajo, preocupado de que todo fuera bien, y de que no quedara ni un resto de pintura de spray en las columnas: "Yo también quiero ser voluntario hoy"
   Fue, además, una tarde de encuentros con gente querida que vino a apoyar la causa de Aldeas y a disfrutar con nosotros: María, Laura, Susana, Jose, Leyre, Mikel, Pedro y Cristóbal, Rocío, Fidel, Alberto, Cris, Sol, Inés, Cristina, Blanca y María José, Miguel, Marta, Arale, José, Liza, Ana del Grupo de Juventud que se vino desde Rivas... y otros muchos a quienes agradecemos en el alma su presencia. También a quienes no pudieron venir, pero se habían implicado desde el principio como Javi, con toda su poesía, o Santi y su grupo, que queremos ver actuar en otro momento. 
   Ni siquiera la lluvia largos meses deseada que, justo en el momento de empezar, a las cuatro de la tarde, los cielos descargaron  poniendo en peligro la actuación de la banda municipal de música, nos desalentó, y entre truenos y relámpagos echamos a andar con una inmensa alegría que impregnó cada una de las actividades, y que nos dejó un buen sabor de boca y una satisfacción enorme en esta acción, granito de arena, de colaboración con Aldeas ante la situación dramática de este conflicto bélico que nos duele profundamente. 

   ¡UN MILLÓN DE GRACIAS A TOD@S!



CARTAS DE AGRADECIMIENTO:

1.- DEL GRUPO ESCOLAR DE AMNISTÍA INTERNACIONAL DEL IES JUAN DE HERRERA:

En San Lorenzo de El Escorial, a 17 de noviembre de 2017
                A la atención de todas las personas que contribuyeron a que el Festival se realizara: 
                El Grupo Escolar de Amnistía Internacional del IES Juan de Herrera de San Lorenzo de El Escorial, agradece profundamente vuestra generosa participación en el Festival “Un hogar para l@s niñ@s de la guerra en Siria” que se celebró en el Instituto el sábado 4 de noviembre.
                Meses de trabajo en este proyecto conjunto, al que habíamos convocado a personas que sabíamos que podíais aportar vuestro arte o, simplemente, vuestro tiempo, culminó esa tarde en una gran unión de solidaridad que llenó de alegría pasillos y patios.
                Nuestro objetivo era doble:
Primero,  informar de cómo afectan a la infancia las guerras, y concretamente esta de Siria, que llega ya a los seis años.
En segundo lugar, apoyar a Aldeas Infantiles SOS en su tarea humanitaria de acogida a niños y niñas desprotegidos, ya sea por pérdida de sus familias, ya por no tener cubiertas sus necesidades primarias (nutrición, sanidad) y educativas. Aldeas intenta dar una respuesta de emergencia para proporcionar un entorno amigable que les permita seguir siendo niños, y desde 2015 ha atendido a 26.000 niños y niñas allí, de los que 1.100 habían perdido a sus padres.
La recaudación del Festival ascendió a 1349’62 €, que se entregaron en su totalidad a Aldeas.
                Nos felicitamos por todo lo logrado, y os pedimos que extendáis nuestro sincero agradecimiento a todas las personas que intervinieron.
                Encantados de haber colaborado, y en espera de futuros proyectos compartidos, os saludamos afectuosamente,
GRUPO ESCOLAR DE AMNISTÍA INTERNACIONAL DEL IES JUAN DE HERRERA


 2.- DE ALDEAS INFANTILES SOS:
Desde Aldeas Infantiles queremos agradeceros la sensibilidad, el esfuerzo y la ilusión que habéis puesto en colaborar con el proyecto que llevamos a cabo en Siria. Estos niños están sufriendo una de las situaciones más devastadoras en la que es posible encontrarse: vivir su infancia inmersos en un conflicto armado, a menudo separados de sus familias y sin tener cubiertas las necesidades más básicas.
La recaudación de fondos para los programas que se llevan a cabo en el terreno es maravillosa, pero tanto o más importante es saber que hay tantas personas dispuestas a ofrecer su tiempo y su energía en un acto que comenzó como algo pequeñito y que, poco a poco, se ha ido haciendo más grande, más bonito y más emocionante. Cada persona, familia u organización ha aportado lo que estaba en sus manos y, como todo suma, hemos logrado disfrutar de un festival solidario, divertido y lleno de alegría. Por todo eso, una y mil veces, gracias de todo corazón.