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lunes, 7 de noviembre de 2016

EL GRUPO DEL JUAN DE HERRERA


EL GRUPO EN 2010
El Grupo Escolar de Amnistía Internacional del IES Juan de Herrera existe desde 2010, cuando Lucía, una alumna de Tercero de ESO se lo propuso a su profesor, Jorge Rello.
Jorge pidió información a la Red de Escuelas de Amnistía y se convirtió en Tutor del Grupo, que se reunía durante un recreo y también una tarde cada semana.
Lo primero que hicimos fue conocer que Amnistía Internacional es una Organización No Gubernamental e independiente que lucha por el cumplimiento de los Derechos Humanos en todo el mundo. La Red de Escuelas propone trabajar sobre la libertad de expresión, la pena de muerte, la tortura y otros cuantos temas, pero elegimos centrarnos en los menores soldados, que nos impresionaba especialmente.
Comenzamos por documentarnos, con libros, artículos, reportajes y películas. Y fue entonces cuando, por casualidad, conocimos a Chema Caballero, un español que llevaba quince años trabajando en la reinserción de estos menores en Sierra Leona. Es inenarrable la emoción cuando lo recibimos en la entrada del Instituto: tanto él como nosotros nos quedamos sin palabras, y la única comunicación posible fue el abrazo con este hombre tan cercano, tan sencillo y a la vez tan grande. Con el Salón de Actos a rebosar, el Grupo consiguió con creces su primer objetivo: Informarnos para informar, pero nos quedaba la insatisfacción de no hacer suficiente, aunque el propio Chema Caballero nos decía que lo que hacemos ya es mucho. Posteriormente colaboramos con su ONG, DYES, y lo consideramos nuestro maestro en relación con África, sus posibilidades, su riqueza, su música, su gente, y la explotación y abusos por parte de empresas y países del primer mundo.

En estos seis años, el Grupo ha podido conocer a periodistas y fotógrafos de guerra, directores de cine, cooperantes y asociaciones que defienden los Derechos Humanos, como la Fundación VicenteFerrer o Asha-Kiran, cuyo testimonio nos estremeció y nos animó a seguir informándonos y emprendiendo acciones de ayuda. Hemos visitado exposiciones y organizado otras en el Instituto. Hemos sabido del coltán y los diamantes, de la guerra del Congo, de Somalia, Eritrea o Uganda; de la represión, los orfanatos y las condiciones laborales en China; de la inculcación de derechos en Irán; de los desaparecidos, los robos de tierras y la guerrilla en Colombia, y a la vez de sus comunidades de paz. Un periodista cubano, censurado y encarcelado por un artículo de prensa, y finalmente expatriado, nos encareció que cuidáramos nuestra democracia, aprendiéramos de la represión de derechos en Cuba para que no dejáramos nunca que pasara en España nada similar.
Hemos tratado sobre la tortura en el mundo actual y también sobre los torturados en la España franquista, que tienen que reivindicar en Argentina que la justicia los compense, porque la Española hace oídos sordos. Hemos denunciado la discriminación sanitaria respecto a los inmigrantes y las concertinas en las fronteras. Nos hemos sumado a la campaña #SOSEUROPE en relación con los miles de personas muertas en el Mediterráneo mientras tratan de alcanzar la opulenta Europa.
Hemos difundido tarjetas para mandar palabras como regalo a presos de conciencia y recogido cientos de firmas por muchas deada 10 de diciembre, a favor de personas concretas que Amnistía propone. Como ejemplo, el curso pasado nuestras casi quinientas firmas, unidas a los miles de millares de todo el mundo, consiguieron la libertad de dos jóvenes congoleños encarcelados por pedir democracia en su país.

Con ocasión del Día Mundial contra la Pena de Muerte, el pasado 11 de octubre tuvimos con nosotros a Shujaa Graham, exonerado del corredor de la muerte en Estados Unidos, que conmovió íntimamente con su testimonio a un auditorio que volvió a llenar el Salón de Actos.



Desde hace un año estamos centrados en el más grave drama de nuestro tiempo: gracias a la Cruz Roja de San Lorenzo y a la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (APPS), hemos profundizado en la realidad de refugiados y desplazados. Recogimos alimentos, mantas y artículos escolares y de higiene que APPS hizo llegar a los campamentos en Siria, y actualmente estamos preparando una campaña de sensibilización y denuncia de la irresponsabilidad de los gobernantes que no dan solución a esta tragedia humanitaria.
En definitiva, el Grupo se convierte en un espacio para salir de nosotros mismos, para superar nuestro egoísmo. Quedan al margen los papeles académicos de profesorado y alumnado que se dan en un Instituto: cada viernes a las dos y media, en la cafetería, terminadas las clases, somos solo personas con inquietudes humanitarias que nos preocupamos por conocer la realidad y de luchar por derechos fundamentales. 
Y hacemos nuestro el lema de Amnistía: El mundo puede cambiar, pero no va a cambiar solo”.
VÍDEO DEL GRUPO


Y MÁS:
- ARTÍCULOS SOBRE AMNISTÍA EN EL BLOG DEL INSTITUTO:

- SOBRE CHEMA CABALLERO: Su libro, Los hombres leopardo se están extinguiendo”, su colaboración en el blog "África no es un país", de El País.
- SOBRE RED DE ESCUELAS: 
ENCUENTRO DE MADRID EN 2014

VÍDEO DEL ENCUENTRO DE JUNIO DE 2016

viernes, 4 de noviembre de 2016

PENA DE MUERTE. Conferencia de Shujaa Graham

     El pasado martes 11 de Octubre tuvo lugar en el salón de actos de nuestro instituto una charla cuyo tema fue la pena de muerte. Esta fue realizada por Shujaa Graham, un estadounidense que cumplió una condena injusta, y que desde 1973 hasta el año 1979 estuvo condenado al corredor de la muerte. Durante este conmovedor acto le acompañó su esposa Phillips, que también aportó su granito de arena al relato de su marido.
     Dicho coloquio comenzó con un vídeo hecho por Amnistía en el que se daba a conocer a los presentes qué países continúan ejerciendo a día de hoy la condena a muerte.        
     Tras ver el vídeo, Shujaa se presentó e inició la presentación de su historia. Para ello, en vez de responder una a una las preguntas preparadas, prefirió contarnos el relato seguidamente.
     Comenzó desde su nacimiento. Este estadounidense de raza negra nació en una plantación sureña de Lake Providence, en una América cuya sociedad estaba completamente segregada, durante la década de los cincuenta. Siendo un  adolescente, Shujaa se trasladó a California con su hermano y con su abuela, con el propósito de llevar una vida más próspera y estable. A lo largo de su pubertad pasó gran parte del tiempo en centros e instituciones de menores, hasta que finalmente, por un delito de hurto es destinado a prisión a los 18 años de edad.
     Una vez encerrado, Shujaa decidió estudiar y formarse académicamente. Aprendió a leer y a escribir, se licenció en historia y empezó a crecer en él una preocupación por asuntos internacionales. En muy poco tiempo, pasó de ser un preso prácticamente analfabeto a protagonizar la revolución a favor de la igualdad de la raza negra en la prisión.
     Shujaa nos explicó cómo a partir de este momento su vida cambiaba. Nos comentó, que al principio, por así decirlo, daba discursos a la nada, que nadie le atendía e incluso que los funcionarios de prisión se burlaban de él; llegaron incluso a apalizarle para hacerle callar, pero no se rindió, y poco a poco, todo su trabajo dio su fruto.
     Un tiempo después, la justicia estadounidense decidió que Shujaa presuntamente había participado en el asesinato de un guardia de prisión y fue trasladado al corredor de la muerte de San Quintín en el año 1973.
     "Meses después de esta sentencia, un par de estudiantes comenzaron a visitarme de forma continuada prometiéndome que me sacarían de allí y no dejaban de darme ánimos"-comentó Shujaa.
     Mientras cumplía con su sentencia en el corredor, conoció a Phillips, que trabajaba como enfermera en la penitenciaría. Ambos bromeaban con las visitas de este a la enfermería y con que él tenía un comportamiento muy antipático y se negaba a charlar con ella, pero más adelante, acabó cediendo.
     Retomando el tema principal, fue en el año 1976, cuando, tras varios juicios, fue condenado a muerte.
     A medida que avanzaba su discurso, eran notables su rabia y su tristeza en su entonación y en sus gestos; en sus ojos comenzaba a brotar el llanto y su voz se veía ahogada y afectada por esos dos sentimientos.
     "Fue muy angustioso: me levantaba cada día con la sensación de que podía ser el último, y lo peor es que me terminé acostumbrando a esa sensación"-dijo con un tono melancólico.
     Finalmente, tras vivir en esa pesadilla constante, fue liberado de la pena de muerte en el año 1979. Sin embargo, no fue declarado inocente hasta 1981, año en el que también fue puesto en libertad. Shujaa puso fin a su relato entre lágrimas, explicando cómo él ganó su libertad y demostró su inocencia a pesar de que el sistema actuaba en su contra.
     Para terminar el acto, Phillips animó a cantar a toda la sala una canción en inglés: "We who believe in freedom".
     La conclusión obtenida tras este acto por una parte fue positiva, ya que es un orgullo conocer a gente como Shujaa y Phillips, que han luchado y luchan de forma tan valiente y exhaustiva contra una injusticia e inquebrantación del derecho a la vida como es la pena de muerte.Pero por otro lado está esa sensación de vergüenza ajena en base a que la sociedad necesite ayuda para hacerla ver todas las atrocidades que nosotros mismos hemos normalizado hasta el punto de estar a favor de ellas.
PABLO BERNÁEZ CUESTA (B2D)

Haga clic en la imagen para ver el resto de fotografías.
CARTEL: José Bellver y Juan Morales (E4C)
Post sobre el acto en el blog de Amnistía Internacional España