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miércoles, 17 de octubre de 2018

El espíritu del Juan de Herrera

     
      Troncos de árbol en el jardín se trasladan hasta formar un círculo a la sombra después de sonar el timbre de salida del primer viernes de clases. Esta vez empezamos el curso al aire libre y el círculo se abre cada vez que se nos suma alguien más. Caras nuevas, caras relajadas por los meses de vacaciones en este septiembre por primera vez sin exámenes; caras de quienes ya están en la Universidad pero no renuncian a nuestro encuentro semanal, a costa de recorrer toda la Comunidad de Madrid para llegar a la reunión a la que no han faltado durante sus años en el Juan de Herrera; y caras agotadas porque esta madrugada regresaron del intercambio con Aarhus (Dinamarca), pero querían hoy estar aquí. Veintisiete en total.

      Estamos contentos por vernos de nuevo, impacientes por ponernos ya a la tarea, reforzados por la Mención Honorífica que nos ha concedido el Ayuntamiento este verano. Orgullosos, nos pasamos el diploma de mano en mano, que algunos no habían visto. Pasa también un libro que una profesora nos ha hecho llegar: “Canciones para Aylan”, de Ramón Roldán, (Ed. Poesía eres tú, 2018), con el ofrecimiento del autor de venir al Grupo. Pasan las galletas de chocolate y las frambuesas que compartimos de postre hoy... 

      Mientras, escuchamos la lectura de un artículo de periódico que nos devuelve al estado de alerta por las atrocidades que suceden en el mundo: "Aumento de muertes en el Mediterráneo..."

      Inmediatamente, alguien recuerda también el asunto de la venta de armas del Gobierno de España a Arabia Saudí y su uso en la guerra contra Yemen en la que están muriendo millares de civiles. Hay que profundizar en este asunto.

      Recordamos también la cantidad de comunidades indígenas a lo largo de América y África, malmuriendo en los márgenes de las carreteras junto a sus tierras de siempre, ahora explotadas por intereses comerciales: el azúcar, la madera, el agua, el petróleo, que el "primer mundo" consume sin freno, mientras los defensores de sus derechos son perseguidos o encarcelados...

      Informamos luego de que la Red de Escuelas de Amnistía Internacional nos propone recoger firmas por un chico de catorce años, José Adrián, detenido y torturado en Yucatán (México), y por un iraní, Hazadi, condenado a muerte cuando tenía quince tras un juicio claramente injusto, que lo mantiene ya catorce años en un angustioso corredor de la muerte...

      Contrarrestan el pesimismo por tales barbaridades otros proyectos esperanzadores, gestos de personas que luchan por ese cambio del mundo que nuestro Grupo Escolar persigue: 
       Así, proyectos como la Jornada de graffiti y teatro en Torrelodones “Grietas en el muro” el sábado 15, que recordará el drama de las personas que buscan refugio, y el libro mencionado de "Canciones para Aylan" hace reflexionar sobre el mismo asunto.
       O como el ejemplo de los expertos en Pueblos Indígenas que participaron en el Curso de la Universidad Carlos III, junto con la Relatora de las Naciones Unidas y las Brigadas de Paz. Todos ellos luchan por aquellas gentes, del mismo modo que el Grupo de Amnistía Internacional de Cantabria, que se interesa, del mismo modo que el Grupo Local de Villalba y el nuestro, escolar, por la comunidad indígena guaraní kaiowá Apika'y de Mato Grosso do Sul, y que promueve el envío de cartas mensuales a las autoridades de Brasil reclamando justicia. Esa iniciativa cántabra da la idea a los más jóvenes de nuestro Grupo de que también ellos pueden escribir en su propio nombre a esas autoridades. 

      Suscita nuestro interés la exposición de la Casa de la Cultura:  “La construcción de un sueño colectivo en Gandiol”,  que muestra el precioso proyecto de la ONG “Hahatay, son risas de Gandiol”,  cuyo impulsor, Mamadou Dia, está convencido de que los senegaleses deben desistir de venir a la deshumanizada Europa, porque es posible hacer grandes cosas en su propio país. Seguramente podamos tener la exposición en el Instituto, y, quizá, contar con la presencia de Mamadou. ¡Ójala!

       Otra noticia que nos anima a seguir en nuestro quehacer solidario, es la de que un equipo del profesorado del Instituto va a empezar a trabajar en un seminario de formación consistente en la creación de materiales de Derechos Humanos para sus respectivas áreas didácticas. Esta iniciativa arraiga aún más en el espíritu del Juan de Herrera la cultura de los valores en los que nuestro Grupo cree y en los que lleva centrado más de ocho años. 
       Este avance nos afianza en el propósito que nos planteamos al finalizar el curso pasado: dejar memoria, hacer visible de modo permanente todo lo que el Grupo Escolar ha hecho al dirigir el foco sobre situaciones de incumplimiento de Derechos Humanos de todo el mundo, sobre las que nos informamos para informar luego a la Comunidad Educativa y a todo nuestro entorno, pues estamos convencidos de que el conocimiento es el primer paso para que las cosas puedan cambiar, aunque sea un poquito. Dicha visibilidad se hará realidad con un mapamundi gigante mural de los Derechos Humanos trabajados por nuestro Grupo de Amnistía Internacional año a año, que se verá al entrar al Instituto. 
       Cualquier persona, nada más entrar en el Juan de Herrera, sabrá que, además de trabajar en lo académico, además de cuidar la convivencia, también nos formamos en valores de solidaridad y sostenibilidad que nos hacen "mirar más allá de la punta de nuestros zapatos". 

      Es el espíritu del Juan de Herrera. 


jueves, 1 de marzo de 2018

Siria, una reflexión desde el exilio

   
      Un joven sirio, técnico anestesista, tras su tiempo de servicio militar, de ver verdaderas barbaridades en el quirófano, de oír noticias falsas, apoyadas en declaraciones forzadas de presos obtenidas mediante tortura o a cambio de libertad, regresa a casa. La madre lo recibe: "¡Gracias a Dios por tu vuelta y salud!"
      Tiempo después, una noche asiste a un caso de urgencia en el precario hospital de campaña oculto en un sótano. Se trata de un joven de su edad, herido de un balazo en un ojo y otro en la tripa. No consiguen salvarlo. Este chico es un familiar con su mismo nombre y apellidos, que han confundido con él. La madre, angustiada: "Tienes que salir de aquí".
      Provisto solo de su pasaporte, de su título universitario y de unas prendas de ropa ensangrentadas durante la decena de operaciones diarias que venían realizando, cambia de casa una y otra vez y habiendo cruzado montañas durante días y días, por fin alcanzó la frontera de Líbano, desde donde, ayudado desde España por una prima suya, logró reunirse con ella. Su prima recuerda que él lloraba por la noche, gritaba, no recordaba nada y se sentía perdido y sin sentido lejos de su familia. Lo aterrorizaba en la calle cualquier uniforme, aunque fueran de personal de limpieza o de cualquier otro trabajo. Ella le aconsejó que se expresara, que verbalizara: "Os tengo miedo", y vería lo simpática que es la gente. Así lo hizo y su vida fue normalizándose. Se propuso aprender castellano, y en cuanto pudo, se compró un método, que estudió a fondo. Consiguió una beca y se matriculó en Medicina, pero ahí topó con la dura burocracia que no le convalidó su título, y que le obligó a dar marcha atrás, a examinarse de Selectividad en castellano, que aprobó, y a reiniciar la carrera desde cero.
      Denuncia la inhumanidad del sistema, pero agradece de corazón la sensibilidad de las personas que lo han socorrido en España, animado, ofrecido su hospitalidad, especialmente la de un profesor que, desinteresadamente, le ha dado "techo, comida y calor" en el seno de su propia familia.
      Recuerda con dolor que en 2013 se dejaron las fronteras abiertas, y llegaron a Siria muchos extranjeros para hacer el yihad. Las fuerzas yihadistas, ISIS, proliferó. No llegaban medicamentos, pero sí armas o dinero para comprarlas. Nos recuerda que Turquía hace negocio vendiendo chalecos, permitiendo salir, alentando la esperanza de que en Europa se necesita mano de obra, porque la demografía es baja. El destino soñado es en el norte: se sabe que en España ya hay muchos latinos y africanos.

      Un  palestino refugiado en un campo sirio, tras sufrir los ataques duros, brutales, del régimen, que causaron la muerte a muchos amigos, consiguió llegar a Turquía, donde pasó un tiempo ganándose la vida como profesor de inglés. Desde allí, consiguió llegar a España, pero, agotados los seis meses de acogida, se vio viviendo en la calle, sin ayuda oficial alguna. Reconoce que ni el sistema ni el gobierno son buenos, pero sí la sociedad española, que le da muestras de solidaridad.
      En la distancia sufre porque él está bien, pero quienes quedaron en Siria no lo están: viven en campos de desplazados, hay más de trescientos mil detenidos desaparecidos; sufren bombardeos, tortura en las cárceles... muerte. Es un verdadero genocidio a los ojos del mundo, que no quiere verlo, que se niega a actuar. Insiste: "Nos sentimos muy solos, abandonados por el mundo".

      "Algunos de mis familiares siguen allí y yo no quiero poner en riesgo sus vidas", afirma otro joven sirio, tímido, que lleva cuatro años en España y recuerda cómo sufrió bullying en su adolescencia; cómo fue testigo de las manifestaciones populares de 2011 y del estallido de la guerra; cómo vivió la falta de seguridad, de electricidad, de internet. Sus padres murieron y él vivía aislado en compañía de su gato. No pensaba en el futuro, sentía que enloquecía. Fue muy difícil separarse de su gato, pero tenía que salir de allí cuando le llegó la carta de invitación de un tío suyo y pudo conseguir el visado para trabajar en España dos años. En Líbano, en Egipto, desconfiaban de la validez del documento, y el miedo le duró hasta que, al llegar, el funcionario español le dijo: "Bienvenido a España".
      No se lo creía cuando pasaban los días y no caían bombas, y fue consciente de que no había riesgo de daño, de secuestro. Oía los pájaros, el viento, veía el jardín. Aquí aprendió a amar la vida, la tolerancia, a ser amable, a apreciar que podía hacer lo que quisiera sin importar la raza ni el origen, sino la manera de tratar a la gente. Se sintió por primera vez en su vida aceptado por cómo es, por lo que aporta.

IMAGEN: https://colectivoutopialapalabra.blogspot.com.es/2018/02/estado-espanol-charla-siria-una.html
      Son tres voces de sirios que viven exiliados en nuestro país. Su testimonio nos llegó muy hondo el sábado, 17 de febrero, en la Biblioteca Eugenio Trías, la antigua Casa de Fieras del Retiro de Madrid. Era un acto convocado por la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio, como preámbulo de la  carrera por Siria del día siguiente. La charla-debate se titulaba "Siria, una reflexión desde el exilio".

     Habló también Naomí Ramírez, doctora en Estudios árabes islámicos, que lleva tiempo acercándonos el drama de Siria con lo que ella sabe hacer: traducir. Desde julio de 2011, cuelga traducciones de textos, vídeos e imágenes de la revolución siria, en su blog "Traducciones de la revolución siria".
      Leyó fragmentos de una obra que ha traducido, "El caparazón" de Mustafá Khalifa, que nos pusieron los pelos de punta por la crueldad del trato que el propio Khalifa sufrió en la cárcel de Tadmur.

      Coordinaba la charla-debate Álvaro Zamarreño, periodista de la SER, sensibilizado con todo lo que ocurre en Siria desde hace siete años, avergonzado de que nos encontremos nuevamente en una mesa redonda sobre esa guerra.
      Zamarreño denuncia que el régimen sirio está separado de la gente, con una actuación criminal, porque teme el cambio, teme la pérdida de poder que habría supuesto acceder a las reivindicaciones de democracia de la primavera árabe. Denuncia que resulte tan fácil matar a cientos de miles de personas. Poco a poco. Al parecer, la cadencia de muertos de unos ciento cincuenta al día, es una cifra que el mundo puede aceptar sin escandalizarse, sin reaccionar.
      Sin embargo, Ramírez recuerda a su vez que en 2013, llegaron a matar a más de mil trescientas personas con bombas químicas, ante lo que sí hubo una postura de condena, lo que ocasionó que ese mismo año la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) fuera galardonada con el Premio Nobel de la Paz, máximo reconocimiento a su importante labor en ayudar a la destrucción de estas armas en la guerra civil siria. Labor que fue vana, porque se sabe que siguen utilizando este tipo de armas. El mundo no quiere armas químicas, pero sí las madres: sobrecoge que prefieran que sus hijos mueran por este medio, que al menos deja los cadáveres enteros.

      Un asistente pregunta: "¿Cómo os sentís los sirios?" 
      Los tres sirios que habían intervenido expresan lo mismo: se sienten perdidos, desesperados respecto a la guerra, sin saber a qué atenerse, con la incertidumbre de qué va a pasar. Cada uno en algún momento de su intervención dice que en España se sienten escuchados, que la gente es generosa actuando, contribuyendo, pero el gobierno no.
      Y claman:
      ¿Qué pasa con las voces que pedían justicia para Siria en 2011?
      ¿Por qué no se escucha a los periodistas? ¿Por qué muchos medios de comunicación no informan de lo que sucede? Ya no se habla de refugiados. Están en Afganistán, Turkía, Pakistán, Líbano... en las puertas insolidarias de Europa. Solo se habla de ISIS, no de la gente que quiere democracia, libertad. No del régimen que lo impide y reprime, con el ejército, con los aviones, con el apoyo ruso que bombardea civiles, y con los intereses de Estados Unidos.
      ¿Por qué no dicen nada los sindicatos, las organizaciones de izquierda, ante una brutal represión que se inició por la represión a quienes en manifestación con ramas de olivo pedían libertad, justicia, democracia? Con su inacción, están apoyando el genocidio de Al-Assad.
      A los tres los atormenta que no haya ninguna declaración cuando se dan ataques con cloro, como si no pasara nada. Parece una confabulación. Bashar Al-Assad ha amenazado con mandar terroristas a la profundidad de Europa.
      Parece que Bashar Al-Assad ha ganado.
 
Visita de Basser Al-Assad a España en 2010
      ¿Está en nuestras manos cambiar?
      AAPS (la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio) está haciendo lo que puede, por ejemplo con las tres ediciones de Corre por Siria en Madrid y las dos en Santander, que dan visibilidad al conflicto y sirven para recaudar dinero con el que se envían a los campos de desplazados en Siria contenedores de ayuda humanitaria que organizaciones de todo tipo recogen en múltiples puntos de España. Ya van noventa camiones cargados de humanidad. En unos meses en que la ONU ha denunciado que ninguna ONG está consiguiendo llevar ayuda humanitaria, la AAPS sí llega.
      También apoyan a ciento veintitrés familias que necesitan ayuda. Cristina, de la Asociación, nos anima: "Podemos ayudaros a que os suméis. Todos tenemos cabida para hacer algo, aunque consideremos que no somos nadie, que no somos nada."
 


      Nos informan de que también se puede apoyar el movimiento Families for freedom. Es una ONG iniciada por mujeres que reclaman conocer el paradero de sus familiares desaparecidos.

      Asma, de quince años, está decidida a a correr con su hermano, empujando su silla de ruedas. A quienes le dicen que es mucho esfuerzo para una chica tan joven, les responde: "Si salí de Siria empujando esa silla, con mi hermano y todos nuestros enseres, ¿cómo no voy a poder recorrer estos cinco kilómetros? "
       Se levanta frente a nosotros. Tímida, digna con su pañuelo y un papel en la mano, canta una preciosa canción siria, en su lengua, con voz débil, temblorosa. Una mujer la corea para animarla y entonces se unen todas las voces sirias que hay en la sala: no entendemos la letra, pero nos emocionan, porque transmiten ternura, nostalgia, el doloroso recuerdo de su patria lejana, bombardeada, olvidada del mundo.

   
      Esto fue el 17 de febrero. A 1 de marzo el drama ha aumentado día a día: Guta Oriental destruída, muchos muertos más, denuncia de violaciones, treguas rotas, un frío siberiano en tiendas de campaña de campamentos de desplazados, de refugiados...



viernes, 2 de febrero de 2018

Enviamos cajas llenas de esperanza. III Recogida solidaria para campamentos de desplazados en Siria

     

      El pasado siete de enero leíamos en Facebook que la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS) hacía un llamamiento que nos devolvió a la realidad tras las fiestas:
     
      “EMERGENCIA HUMANITARIA EN SIRIA
      Rif Hama y RIf Idlib sufren estos días intensos ataques por tierra y aire que están provocando la huida de miles de civiles. Las ONGS sirias esperan el desplazamiento de más de 250.000 personas de las zonas bombardeadas. Nuestra contraparte, Sham el Jair, ha recibido -solo en los últimos cuatro días- 63.000 desplazados, cifra que va en aumento según pasan las horas y por eso nos piden ayuda urgente.”

      Ante esta situación angustiosa, en la primera reunión del año de nuestro Grupo Escolar tomamos la decisión por tercera vez  de convocar una recogida solidaria para las personas desplazadas en el interior de Siria, para que AAPS les haga llegar lo que podamos reunir.
      Las fechas de la recogida serán entre el 5 y el 9 de febrero, de 9 a 21 h., en el IES Juan de Herrera (Carretera de Guadarrama s/nº de San Lorenzo de El Escorial (Tfno.: 918902470).
      En el cartel que hemos diseñado para esta nueva campaña, veréis que anunciamos que hacen falta mantas, almohadas, productos de higiene, alimentos infantiles y otros alimentos no perecederos que no contengan cerdo ni vayan en frascos de cristal (hace mucha falta harina).
      No recogemos ropa, por instrucciones de la AAPS. 
    Si algún Centro educativo, entidad  o asociación decide sumarse a nuestra iniciativa, agradeceremos que se traigan los productos clasificados por tipo, en cajas (de las que tiran en los supermercados, por ejemplo) e identificando cuál es la identidad que los entrega.
      

      Por otro lado, están abiertas las inscripciones para la carrera por Siria en Madrid, que llega a su tercera edición. Será el 18 de febrero y, como en años anteriores, hay  recorrido de cinco o de diez kms., y dorsales "cero" para quienes no quieran o no puedan correr. Pueden inscribirse menores con permiso de sus responsables familiares, y también necesitan gente voluntaria.
      Si podéis difundirlo, seguramente mucha gente se animará a colaborar. 


     Con ocasión de esta nueva campaña, por fin editamos uno de los microrrelatos que se crearon en el taller del Festival del 4 de noviembre "Por un hogar para los niños de la guerra en Siria". Su autor es Guillermo, un alumno de 3º de ESO, que ha sabido reflejar la situación de caos del protagonista, y empatiza con el horror que puede sentir Mikael, quizá de su edad, uno de los muchos menores que ve trastornada su existencia por la guerra: 

ME PREGUNTO CUÁL SERÁ EL FINAL DE ESTE CAPÍTULO DE DOLOR, SUFRIMIENTO Y DOLOR... 
POR GUILLERMO GUTIÉRREZ
      "Me llamo Mikael. Al menos ese es el nombre que mis padres, a los cuales hace meses que no veo, me pusieron. 
      Hace escasamente cuatro meses mi vida cambiaría drásticamente de rumbo. 
      Era una seca noche de verano, el sol hacía tiempo que se había escondido tras los altos edificios de la ciudad, el polvo seco inundaba el ambiente, y secaba mi garganta. 
      Volvía a casa por la calle principal, que se encontraba extrañamente vacía, aceleré el paso con los nervios a flor de piel. Algo me decía que nada estaba bien. Tanto silencio, tan pocas luces...
    De repente un fogonazo, seguido de un ruido atronador. Caí impulsado por una fuerza descomunal que rompía los cristales de los coches y las casas, haciendo saltar alarmas por todos lados. 
      Conseguí incorporarme y, al girarme, el corazón se me encogió. Todo un edificio había sucumbido bajo una explosión y varios de los alrededores ardían desenfrenados. El terror que sentí en ese momento, paralizó todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo. Tardé unos segundos en reaccionar, lo justo para apartarme de la trayectoria de una roca que cayó a escasos centímetros de mí.       
      Corrí tan rápido como pude a mi casa, pero al llegar allí, descubrí con horror que mis terrores más profundos se habían hecho realidad. Donde antes se alzaba un alto edificio lleno de balcones y luces, ahora ya solo quedaban escombros. Con la incertidumbre acerca de si mis padres habían sobrevivido o no, caminé por la ciudad sin rumbo fijo ni destino claro.  
      A las pocas horas pude incorporarme a un grupo de personas que viajaban hacia Europa. Ahora ellos son mi amigos, mis compañeros de penurias, incertidumbres y alegrías. Así comenzó mi historia, y ahora, día tras día, me pregunto cuál será el final de este capítulo de dolor, sufrimiento y temor hacia el mundo al que nos acercamos cada día más." 


sábado, 29 de abril de 2017

Crisis humanitaria: Los refugiados.


     
      El 30 de enero el Grupo Escolar de Amnistía Internacional del IES Juan de Herrera recibimos en el Instituto a seis alumnos y dos alumnas becados por la Universidad Camilo José Cela dentro del Proyecto "Integra", con su profesor, Ignacio Sell.

      En espera de que nos envíen ellos mismos su crónica sobre la tarde que compartimos, dejamos aquí un reportaje que amablemente realizó nuestro amigo Eduardo T.



























martes, 18 de abril de 2017

SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, CIUDAD ACOGEDORA CON LAS PERSONAS REFUGIADAS

Miembros del Grupo Escolar de Amnistía Internacional del IES Juan de Herrera
con la Alcaldesa de San Lorenzo, la Concejala de Servicios Sociales y el Director de Cruz Roja.
      El sábado 4 de marzo, Amnistía Internacional celebró actos públicos de movilización en más de sesenta ciudades dentro de su campaña #YoAcojo, con la intención de averiguar el número de plazas disponibles por parte de los Ayuntamientos para la acogida de personas refugiadas.  

   Con ello querían instar al Gobierno a que empiece a cumplir ya su compromiso de acoger antes de septiembre a 17.337 personas, dado que hasta la fecha solo habían llegado a España 1.141. 

   El Grupo Local de Villalba que nos coordina, participó en el acto de Majadahonda, al que habían invitado al Alcalde o a alguien en su nombre, que no se presentó. A pesar de su ausencia, tal como se había anunciado en la convocatoria, tras un tiempo prudencial de espera, los activistas procedieron a proclamar su localidad como "Ciudad acogedora con las personas refugiadas"

   Por nuestra parte, el Grupo Escolar del IES Juan de Herrera, en reunión del 3 de marzo decidió pedir una entrevista a la Alcaldesa de San Lorenzo de El Escorial, para averiguar la disposición de nuestro municipio respecto a las personas refugiadas. 

   Por mediación de la Concejala de Educación, conseguimos la cita para la fecha solicitada, el jueves, 9 de marzo. A ella acudimos tres miembros del Grupo, y nos sorprendió muy gratamente que nos recibieran la propia Alcaldesa y la Concejala de Servicios Sociales, y que hubieran citado también al Director técnico de Cruz Roja en la Zona de la Sierra de Madrid. 

   Durante la reunión nos informaron de que en 2015, conmocionada la sociedad por el cadáver del niño Aylan, hubo un movimiento ciudadano solidario en San Lorenzo, en consonancia con el acuerdo unánime del Ayuntamiento, que recoge el Acta del pleno del 24 de septiembre, "de colaborar activamente con el resto de instituciones del estado, destinando en función de sus posibilidades, las infraestructuras y los medios económicos municipales necesarios para proveer asistencia y asilo a las personas refugiadas."

   Por esos mismos días, se había creado una base de datos con los ofrecimientos de vecinos del pueblo para acoger refugiados en sus hogares, o para aportar la colaboración profesional o de cualquier tipo que se requiriera. Igualmente, los municipios de la Mancomunidad de Servicios Sociales de la Sierra Oeste de Madrid, ofrecieron todo lo que estuviera en su mano para ayudar. 

     Consultadas las Organizaciones que, como Cruz Roja, tienen experiencia en acogida de refugiados, asesoraron en el sentido de que no es aconsejable que la acogida sea con familias, sino en pisos específicos para quienes llegan, o en residencias, por lo que se hizo recuento de los que cada Ayuntamiento podía ofrecer y se dejó también constancia en la citada base de datos. 

      Por esos mismos días de septiembre de 2015, la Comunidad de Madrid creó el Plan de Atención a Refugiados, dependiente de la Oficina de Atención al Refugiado, que coordinaría los dispositivos de la Comunidad, de las ONG y "las iniciativas de ayuntamientos y entidades públicas de diferente carácter, o las propuestas de colaboración solidaria de personas individuales y familias." 

    Pues bien, una vez realizado el mencionado censo, y remitido a dicha Oficina de Atención al Refugiado, todo ese movimiento quedó paralizado, sin motivo explicable: la coordinación anunciada no se ha hecho efectiva, a pesar de que nuestro Ayuntamiento, como otros muchos, está dispuesto a acoger a personas refugiadas y hay muchos vecinos deseosos de echar una mano... 

    Estando así las cosas, nos parece injustificable que nuestro Gobierno no dé cumplimiento a su compromiso, mientras el tiempo pasa y la situación de quienes han tenido que abandonar sus países se hace cada vez más dramática y desesperanzada. 

      Terminamos nuestra conversación con el ánimo de difundir lo que habíamos hablado, y de intentar que otros Grupos Escolares preocupados por los Derechos Humanos, acudan también a sus Ayuntamientos y se pongan en contacto con Organizaciones como Cruz Roja para entre todos hacer llegar nuestra reclamación ciudadana de modo que el Gobierno actúe de una vez y cumpla con sus obligaciones en relación con los refugiados. 

      Del mismo modo, el Ayuntamiento rescatará su base de datos y la activará para recabar colaboración de más vecinos, y propondrá a la Mancomunidad que actúen en esa misma línea. También solicitarán de la Oficina de Atención al Refugiado información sobre el proceso de acogida. Por último, se interesaron por la actividad de nuestro Grupo y se mostraron dispuestos a difundirla. 

      Por su parte, el Director de Cruz Roja se ofreció a facilitarnos cifras actualizadas de solicitantes de asilo que llegan por otras vías (aeropuerto, costas, Ceuta y Melilla), así como a darnos formación relativa al voluntariado, lo que ya hizo para el Grupo de Amnistía y para el alumnado de Nocturno del Instituto. 



ÚNETE AL MANIFIESTO #YoAcojo como organización o colectivo. Nuestro Grupo Escolar ya lo hizo hace tiempo. 

martes, 11 de abril de 2017

REFUGIADO. POESÍA

      Ignacio Hernández Tijera es un joven profesor de Lengua y Literatura que ha realizado sus prácticas en el Instituto. Las mismas aulas en las que cursó sus estudios, lo han recibido ahora como docente entusiasta y entregado, receptivo a todo lo que se vive aquí día a día.

      En ese afán de integrarse, asistió un viernes a la reunión del Grupo de Amnistía, y desde el primer momento, compartió con nosotros nuestras inquietudes y planes, colaborando como el primero, por ejemplo, en la recogida solidaria para Siria.

      Ahora que ha finalizado sus prácticas, nos deja un hermosísimo regalo: nos dedica este poema en el número de abril de 2017 de Apuntes de la Sierra, la revista cultural de la sierra de Guadarrama, de la que es colaborador.

      Te lo agradecemos infinitamente, Nacho. Sabes que eres uno más en nuestra defensa de los Derechos Humanos.

Refugiado 
(Al Grupo de Amnistía Internacional del IES Juan de Herrera)

Porque vivo lejos de donde vivo,
busca a gritos mi mirada, perdida, 
el lugar en el cual está mi vida... 
Porque vivir es mi único objetivo. 

Porque vivo lejos de donde vivo, 
desorientado en no sé qué avenida, 
en una oscura calle sin salida... 
Porque sobrevivir es excesivo. 

Si la noche puede ser aún más fría, 
si detrás todo dejo y dejo nada, 
si no es mi vida ni siquiera mía. 

Si la tierra se hunde, de tan pe(n)sada, 
si claridad no da la luz del día, 
si en su lugar insiste 
mi mirada.


martes, 21 de febrero de 2017

"PREPARANDO CALOR". RECOGIDA DE AYUDA HUMANITARIA A SIRIA.

    
Cartel, por Grace E. y Dennis F.
      
      Por segunda vez nuestro Instituto, IES Juan de Herrera, hemos colaborado con la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio recogiendo alimentos, material escolar, artículos de higiene, juguetes y mantas, para los desplazados sirios que están malviviendo en campamentos dentro de sus fronteras. 

      Leticia Penadés López, del Grupo Escolar de Amnistía del Instituto, lo vivió así: 
"Hace más de un mes comenzó en el instituto Juan de Herrera una recogida solidaria para Siria. Gente de los alrededores venía y dejaba ropa, comida, juguetes y más cosas que a ellos ya no les servían, pero que para muchos refugiados eran un gran regalo. Poco a poco se formaron pequeñas montañas de “regalos” en el vestíbulo del instituto. Alumnos de todas las edades ayudaban en los recreos metiendo todo el material en cajas y preparándolo para su envío a Siria, algunas con mensajes alentadores en su interior. Aun así, la cantidad de comida, juguetes o medicinas nunca disminuía, pues tal era la suma de personas que venían a ayudar con su pequeño gesto que siempre había trabajo para los voluntarios.

Finalmente, tras semanas de esfuerzo, llegó la hora de preparar todas las cajas para ser recogidas. Después de comer, los alumnos voluntarios del grupo de Amnistía nos pusimos manos a la obra en el salón de actos del instituto. Mi amiga Jara y yo nos ofrecimos voluntarias para guardar toda la ropa, pero no sabíamos lo difícil que iba a ser. Nuestro trabajo consistía en ir a una sala donde estaba toda la ropa organizada por las conserjes en “ropa de mujer”, “ropa de hombre”, “ropa de niña”, etc, llevarla hasta el salón de actos, y allí guardarla bien en bolsas de basura perfectas para el transporte.

Mientras tanto, los demás voluntarios tenían que contar todas las cajas que había almacenadas, moviéndolas de un extremo al otro del salón de actos. Las cerraban y etiquetaban bien, y una compañera llevaba la cuenta en su cuaderno. Pero cuando terminaron, se dieron cuenta de que el número que tenían ellos apuntado no coincidía con el número real de cajas, así que tuvieron que volver a empezar. Aun así, nadie se quejó. Se lo tomaron con buen humor y, entre risas, volvieron a hacer todo el trabajo. Los más fuertes llevaban las cajas de cuatro en cuatro, otros, empujándolas, y un rato después, por fin habíamos terminado.

Todos estábamos contentos y satisfechos con todo lo que habíamos hecho, y sabíamos que, en unos días, se llevarían todas las cajas a los campos de refugiados, y habría muchas personas que agradecerían nuestro trabajo, porque lo que nosotros habíamos hecho era, más que meter ropa y mantas en cajas, era preparar calor para quien no lo tenía, más que meter juguetes en cajas, era dar lo que nosotros tenemos a niños que nunca lo han tenido, más que meter medicinas en cajas, era enviar esperanza."
      
      Esta vez se ha multiplicado la solidaridad, no solo de nuestro Instituto, sino también de otros Centros Escolares: el IES Guadarrama, los CEIP Miguel de Cervantes (Villalba), Mariano Benlliure (Collado-Villalba), Felipe II (El Escorial), y del Grupo Scout Matterhorn 217, además de personas particulares y familias. 
     
      Entre todos hemos conseguido, como dice Leticia, montañas que colapsaron la entrada al Instituto en solo quince días y que hacían que se nos saltaran las lágrimas atropelladas entre la alegría por tanta humanidad y el agobio por tener que organizar tamaño volumen. 
     
      Pero la solidaridad continuó y surgieron muchas manos que ayudaron a la tarea: en cada recreo siempre había una decena de personas (alumnos del grupo de Amnistía, otros del Grupo Específico Singular y de Formación Profesional, las conserjes, el aliento de Jefatura de Estudios...) empacando la ayuda en las cajas que amablemente nos cedían los supermercados del barrio.
    
      Un momento emocionante fue cuando recibimos al grupo de ocho refugiados del Proyecto "Integra" para una charla coloquio, y, al ver todos aquellos paquetes, se arremangaron y se pusieron como otros más a echar una mano.

      Fueron finalmente doscientas cincuenta y ocho cajas que hicieron insuficiente el camión de la Fundación SEUR, de modo que tuvo que volver al día siguiente otra vez para transportar todo a los almacenes de la AAPS en Madrid. Esos dos camiones iban cargados de humanidad, simbolizada en un sobre lleno de dibujos de niños y niñas del CEIP Miguel de Cervantes, que expresaban su deseo de que la guerra acabara, de que los niños sirios volvieran a jugar felices, ya fuera en su país o en España, donde querían darles la mano. 

     Pero nuestra labor no había terminado: la gente había aportado ropa y calzado, a pesar de nuestra advertencia de que la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio no recoge ropa en España, pues les resulta más útil conseguirla en Turquía. Pues bien, nos encontramos con que teníamos cien bolsones de ropa. ¿Qué hacer con ella? Teníamos que ser lo más fieles posible a nuestra convocatoria, ya que la gente la había entregado para los desplazados. 
     
      Y en eso nos enteramos de una recogida en Galapagar para la Asociación Arena. Nos pusimos en contacto con Vanesa, en su panadería, que recibió entusiasmada nuestro aviso y organizó a sus gentes para que hicieran varios viajes en coches particulares para llevársela, así que quisimos agradecérselo personalmente, y conocimos en Galapagar a Vanesa y también a Julián, promotores de causas solidarias de todo tipo en su pueblo. 

      Y nos presentaron a Teresa Vázquez, de esa Asociación Arena, una mujer con una fuerza increíble, que nos aclaró que que separarían la ropa para hacerla llegar a refugiados del este de Europa, pero también a los campamentos de Calais.

      Nos contó que ya han hacho algún envío de ayuda (ropa, generadores eléctricos...)  y comprobando la crueldad en las aduanas y la burocracia tremenda que les exigen para poder hacerlo llegar. De su tristeza, de su enfado por la insensibilidad de las autoridades, saca una enorme energía: "Podemos poner fronteras. Da igual. Seguirán viniendo. Hay de nuevo una crisis dramática en Lesbos, porque el dinero prometido por la Unión Europea a Turquía, no llega, y los turcos están dejando pasar a los refugiados". Le dijimos que estamos recibiendo llamamientos a la desobediencia ciudadana respecto a la política de acogida a los refugiados. Y respondió "No es desobediencia, sino obediencia al compromiso que España, Europa ha contraído y está incumpliendo"

IMÁGENES DE LA RECOGIDA EN EL JUAN DE HERRERA
      








domingo, 29 de enero de 2017

SER ORILLA. POESÍA.

SER ORILLA
Javi López-Gomis. Enero 2017
"El estío fue casi como tu casa,
en ella tú sabes mantener todo -
ahora has de ir fuera en tu corazón
al igual que se va por la llanura."
Rainer Maria Rilke

I
Las paredes de la casa ya se desplomaron.
Algo se edifica ahora en el hueco
de una herida que permanece aún
sangrando      temblando la injusticia
de los muros levantando más fisura y más frontera
—tanto aullido—

no hay silencio
/yo sé bien que no hay silencio:
las piedras acumulan gritos
en un suelo que cosecha espantos
y la tierra baila con música de grieta

/el hogar se cae:
la calma tan desvanecida,    entre los ojos
de los niños     el terror más solo
/no hay cobijo ante un cielo frío que golpea, que retumba miedo.

No hay silencio
/sé bien que tú conoces
la sinfonía de la sangre a destiempo
tan palpable     el grito —la grieta y tu por qué—

¿Qué hacer entonces bajo tanta sombra
     bajo el canto repetido
de un fantasma belicista?
Buscarle luz al mundo cuando el mundo te ha gruñido
noche hueca y alarido y desencuentro/
buscar lo quieto de un temblor que te cobije
como chimeneas encendidas.

Salir de la canción de los escombros
con los pies buscando algún silencio
/algo que mitigue el golpetazo de lo indigno
—el hambre tan bien inventada.
Salir a edificar un nido,
caminar por el inestable hilo de la pérdida.
No saber a dónde y no acallar las voces:
el eco de los desaparecidos penetrando cada pulso
/no hay silencio.


II
En mis manos sangra la vergüenza de esta Europa.
Me tiemblan en las manos los gatillos
de quienes eligen negociar el sufrimiento.
Se me disparan en la boca quieta
los sollozos porque no comprendo y no hay silencio:
estoy mascullando todo lo que hay en mí
que eres tú* y no es grieta ni frontera
ni sombra artificial.
Mis pies van al encuentro de tus pasos
para construir, rama a rama y segundo por segundo, una cama
de futuros
/hogar donde posar lo quieto de una calma.

Sólo puedo abrir las palmas de las manos, heridas
tras edificar     un nido de ternura
o una morada entera de silencios cálidos.
Extender los brazos y acallarme para tus ojos
con mis ojos llenos de lumbre y acogida.
Sólo puedo abrir los oídos
como quien escucha tu horizonte
/por entero     ser toda la extensión de algún silencio más clemente

ser orilla
para todos tus naufragios.

*de Alejandra Pizarnik

      Apareció, como había anunciado, el poeta en nuestro Grupo, en la tercera semana de enero, justo cuando andábamos preparando la charla de mañana, 30 de enero, Día Escolar de la Paz y la No Violencia. 

      Escuchó en silencio los cruces de palabras de unos y otros, nos consideró un equipo unido y surgió la idea: escribiría un poema que sería un obsequio para los diez jóvenes becados en el Programa "Integra" de la Universidad Camilo José Cela que nos visitarán mañana. 

      Y volcó en palabras su humanidad, su dolor, su rabia y su ternura. Aquí está su regalo. 
      
      Gracias, poeta.