Mostrando entradas con la etiqueta Cine y Derechos Humanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine y Derechos Humanos. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de diciembre de 2019

El silencio de otros. Derechos humanos, memoria y víctimas del franquismo


      "¡Qué injusta es la vida! No. La vida no, ¡qué injustos son los humanos!"
      María Martín, renqueante con su andador, sale del pueblo y se sienta en la cuneta, triste, una vez más en el lugar donde fusilaron y enterraron a su madre siendo ella una niña, en 1936. Hace ya muchos años, pero ella no ha dejado de escribir, como su padre, a las sucesivas autoridades suplicando que les permitan recuperar los restos. En vano. Si acaso, respuestas en forma de violenta amenaza que renuevan y aumentan su dolor. Su madre fue víctima, y ella lo es también.

      Oímos que no hay que hablar de ello, que es abrir heridas viejas, que por qué desenterrar unos cuantos huesos... Pero María, como tantas otras personas en su mismo drama, tiene muy abierta la herida de que le arrebataran a su madre, agravada una y otra vez por la crueldad de quienes, al cruzarse con ella, la amenazaban con el gesto de rajarle el cuello.

      Como María, también Ascensión Mendieta y su familia anhelaban una exhumación, la de su padre, fusilado en Guadalajara ya terminada la guerra, en 1939, y arrojado  a una fosa común con numerosos cuerpos, en una zona del cementerio cercada para impedir acercarse siquiera a la tumba y obtener así el mínimo consuelo.

      Ellas y decenas de miles por toda la geografía española quieren recuperar los cadáveres de sus familiares, como haríamos cualquiera tras la pérdida de un ser querido. Los están exhumando gracias a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, pero ¡es tan lento el proceso, y las autoridades ayudan tan poco...!

      También reclaman justicia personas que sufrieron detención, tortura  y cárcel por luchar por la  democracia, y las condenadas en procesos sin garantías, y las familias de personas asesinadas en manifestaciones, y varias asociaciones que piden que se investigue el robo de miles de bebés no solo durante el franquismo, sino también ya avanzada la transición. En medio de su sufrimiento y tras largo tiempo de obligado silencio, se enfrentan con la barrera del Tribunal Supremo, que tiene decretado que esos delitos, además de estar prescritos, fueron perdonados por la Ley de Amnistía de 1977.

      Solo en 2010 se empezó a tener esperanza, cuando, apelando al principio de jurisdicción universal de que los delitos de lesa humanidad jamás prescriben, se inició la llamada "querella argentina" con dos querellantes. A ellos dos se han ido sumando muchas más víctimas y ya rebasan las trescientas. Por fin habían encontrado un sólido apoyo en la jueza María Salvini y en los abogados Ana Messuti y Carlos Slepoy, empeñados en escuchar a las víctimas, en reclamar al Estado que se interese por ellas, que les responda, y las compense; en luchar contra la impunidad que despoja del carácter de persona a las víctimas no reconocidas como sujetos de derecho, y que avala a los verdugos para seguir delinquiendo.

      María, Ascensión, Chato Galante, Pablo Miralles, asociaciones de familiares de bebés robados, víctimas de trabajo esclavo para empresas que se enriquecieron con ello... solo piden lo que cualquiera reclamaríamos en casos semejantes: los principios que exige la jurisdicción universal: verdad, justicia y reparación para crímenes de lesa humanidad, que serán la garantía jurídica para que no se repitan en el futuro.

      Almudena Carracedo y Robert Bahar, directores de "El silencio de otros"han acompañado y grabado durante seis años a muchas de esas víctimas, buscando que su documental rompa ese silencio a que se las tiene condenadas y el que guardan autoridades y sociedad en torno a ello. Por eso tienen especial interés en que se proyecte en centros educativos, cuyo currículum no incluye el pacto de olvido acordado en la transición. En ausencia de películas semejantes en España, Almudena reconoce como referentes trabajos de otros países, como “La memoria obstinada” (1997)  y  “Nostalgia de la luz” (2010), de Patricio Guzmán sobre Chile o “El viento agita la cebada”, de Ken Loach (2006) sobre Irlanda. 

      A propuesta de la Red de Escuelas de Amnistía Internacional, estamos tratando estos temas en el Grupo Escolar del IES Juan de Herrera, y con motivo del Día de los Derechos Humanos, en colaboración con el Grupo Local de Amnistía Internacional de Villalba, hemos organizado dos sesiones en torno al documental "El silencio de otros", con la intervención de Rosa García Alcón, Manuel Ruiz García y Benito Laiz Castro, miembros de La Comuna:
  • 13 de diciembre, en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial, al que asistieron noventa personas
  • 19 de diciembre a las 19:00h., en el propio IES Juan de Herrera, con una asistencia de treinta y ocho personas, del Instituto y público en general.

Cinefórum en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial

  Cinefórum en el IES Juan de Herrera de San Lorenzo de El Escorial



PARA SABER MÁS:
- Guía didáctica de la Red de Escuelas de Amnistía Internacional sobre "El silencio de otros".

- Ley de Amnistía de 1977. Artículo segundo: "En todo caso están comprendidos en la amnistía:
e) Los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes del orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta Ley.
f) Los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas.”

Artículo 7. Crímenes de lesa humanidad:
1. A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por «crimen de lesa humanidad» cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque:
a) Asesinato;
b) Exterminio;
c) Esclavitud;
d) Deportación o traslado forzoso de población;
e) Encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional;
f) Tortura;
g) Violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable;
h) Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género definido en el párrafo 3, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, en conexión con cualquier acto mencionado en el presente párrafo o con cualquier crimen de la competencia de la Corte;
i) Desaparición forzada de personas;
j) El crimen de «apartheid».
k) Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física.

Campaña de Amnistía Internacional https://www.es.amnesty.org/justicia pidiendo a los grupos parlamentarios de Congreso y Senado que, frente a las violaciones de Derechos Humanos cometidas,
el Estado español impulse medidas para garantizar que se conozca la verdad de lo ocurrido, que se investiguen los hechos para que se haga justicia y que se repare el sufrimiento de las víctimas y de sus familias como merecen.


La universalidad de Timoteo Mendieta, artículo de Ana Messuti para El Diario (2017).

- Jornada El robo de bebés como forma de maltrato infantil: hechos y búsquedas. Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid.

Noticias de "la querella argentina" 2019.


miércoles, 2 de enero de 2019

Malta Radio. Contra el racismo y la xenofobia



‘’MALTA RADIO’’
Por Pablo Ontoria Ortiz 

      El viernes 14 de diciembre tuvo lugar, en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial, la proyección del documental ‘’Malta Radio’’. Su director, Manuel Menchón, acudió como invitado de honor a la proyección y cinefórum, organizado por el grupo de Amnistía del IES Juan de Herrera.
    Con antelación a las 18:00 horas, momento del inicio del acto, la sala de proyecciones y conferencias de la Casa de Cultura acogía a un centenar de personas que ocupaban la mayor parte del auditorio. Alumnos del instituto, ex-alumnos, miembros de Amnistía, profesores, amigos, conocidos, vecinos del pueblo, profesionales de distintos ámbitos, el director del filme, los técnicos y organizadores de la Casa de Cultura… Todos se habían congregado en la sala y charlaban mientras iban eligiendo sus asientos. Poco después, un alumno miembro de Amnistía, nos pedía silencio muy cortésmente. Tras unas palabras introductorias y de agradecimiento de Manuel Menchón, la proyección daba comienzo.

El documental
      Vemos unos créditos de apertura a intervalos borrosos, como en una radiofrecuencia, que nos introducen poco a poco, acompañados de voces e imágenes erráticas, en la vida de un joven faenero de Santa Pola, narrada por el mismo; y paralelamente, en el peligroso viaje de un hombre que emigra de Eritrea y se dirige a Europa.
      La travesía que emprenden ambos, en circunstancias y condiciones muy diferentes, los llevará a encontrarse cara a cara, en medio del mar, cuando el faenero de los santapoleros avista la patera en la que viajan decenas de emigrantes de distintas procedencias y deciden ayudarlos.

El coloquio
      Un estallido de aplausos sucede al fundido a negro final. Se encienden las luces y tres miembros del Grupo Escolar de Amnistía Internacional del IES Juan de Herrera suben al escenario. Colocan varias sillas, una para el director. Se disponen a hacerle unas preguntas.
      El filme, compuesto por entrevistas, metraje rodado a bordo, vídeos de móvil y fragmentos de noticias, nos trasmite con tanta crudeza como empatía la historia de dos viajes, el de los pescadores y el de los inmigrantes, pero ambos acaban siendo la misma travesía: un viaje para sobrevivir. De alguna forma, tras visualizar la proyección, se nos queda grabado el mensaje de que a sendos lados del mar sólo hay personas, seres humanos, en lugar de ciudadanos e inmigrantes. Y todos ellos tratan de salir adelante. Como expresaba Menchón a lo largo del cinefórum, la voluntad de prestar ayuda, el acto de socorrer a alguien que está en peligro ‘’no es una cuestión de ideología o religión, sino de derechos humanos, de ser personas humanas. ’’
      ‘’Malta radio’’ (2006) es el primer largometraje que realiza Menchón, habituado hasta entonces a trabajar en publicidad. Aquí se puede ver un tráiler del filme: https://www.youtube.com/watch?v=dminJRrEOXQ.
      Este documental surgió de forma tan espontánea como fabulosa: en 2006, un día cualquiera, Menchón encendía el televisor cuando de repente vio en los informativos un barco faenero con una cuerda atada a una patera de inmigrantes. Interesado por la noticia, decidió marcharse hasta allí para documentarlo. Sin embargo, durante los primeros días a Menchón y a todos los periodistas le fue negado el acceso al barco por las autoridades. Ello explica que parte del material del documental haya sido grabado con un móvil. En estas partes vemos la travesía de los marineros, su encuentro con la patera y el día a día de los inmigrantes y los viajeros a bordo del Francisco y Catalina.

Manipulación mediática
      Un aspecto sobre el que incidió Menchón en el coloquio posterior a la proyección fue el actual fenómeno de creación de noticias falsas y manipulación mediática. Ante algunos comentarios del público que apuntaban a los grandes medios, expresó que éstos no le preocupaban tanto como las redes sociales, donde es fácil crear y expandir ‘’bulos’’ o noticias falsas carentes de cualquier base objetiva, y cuyo único fin es propiciar el odio. Esto, explica Menchón, no responde a un interés político, como mucha gente cree, sino económico. Económico porque son decenas de billones de euros los que se invierten en España y en Europa en seguridad fronteriza. Continúa explicando que la migración es un negocio, una industria en toda regla. Son empresas privadas las que se encargan de esta seguridad, y facturan por ello tantos millones como los que la industria armamentística obtiene por la venta de armas y municiones a países beligerantes de África y el Medio Oriente.
      También destaca Menchón, ante el desconocimiento de muchos de los que nos hallábamos entre el público, que justo en estos momentos, los países de la Unión Europea están  vendiendo a Marruecos y Libia enormes cantidades de armas que acaban destinadas ‘’a los actos más infames’’: persecución policial y militar, lucha de guerrillas, asaltos, conflictos. Añade que existe entre estos países y la UE "un pacto tácito" de control fronterizo que en ocasiones implica contraprestaciones económicas y políticas.   
      El debate del cinéforum tocó también el asunto de la reciente proliferación de grupos e ideologías racistas, xenófobos, nacionalistas y anti-inmigración, los cuales están ganando poder en toda Europa y en Estados Unidos de manera preocupante, e incluso en otros lugares, como ha ocurrido con la reciente xenofobia de muchos colombianos ante la llegada de refugiados venezolanos. 
      Hoy en día, a este tipo de discursos no le resulta difícil convencer a multitudes. Es fácil dejarse contaminar por las noticias falsas de internet, las cifras presentadas de forma tendenciosa o los titulares engañosos. Es relativamente sencillo caer en las redes de estas ideologías.
      Sin un agudo espíritu crítico, somos una población influenciable porque actualmente, en países occidentales y desarrollados como España, todo el mundo tiene acceso a las redes sociales y a la información, pero quizá muchos ciudadanos carecen de espacio y tiempo para la reflexión, para el conocimiento, incluso para recibir una educación de calidad que fomente los valores de la comprensión, el análisis y el pensamiento autónomo.
      Menchón  quiso aportar algunos datos que nos pudieran ayudar a contrarrestar los eslóganes y enunciados vacíos de la manipulación mediática y echar abajo prejuicios y tópicos que nos sitúan bastante lejos de la realidad. Dijo que, según las encuestas, ‘’el 85% de la población española está a favor’’ [de dar asilo y acoger a los inmigrantes]. Otra de las opiniones escuchadas con tanta frecuencia en la calle es que los inmigrantes ‘’nos invaden’’, pero lo cierto es que ‘’el total de extranjeros (incluidos los inmigrantes pero también los rusos, los ingleses, los estadounidenses, etc. con un elevado poder adquisitivo) [en España] oscila en los últimos años entre un 8,5 y un 9% de la población total’’.  Una cifra bastante modesta si la comparamos con el 12% o más que rondaba la población extranjera en España en los años previos a la crisis.
      Pero incluso más allá de cifras y estrategias político-económicas, no hay que olvidar que ‘’es ilegal no socorrer a alguien que te encuentras en el mar. Esto en derecho marítimo es ilegal’’.
      En el caso de ciertos discursos conservadores, hay una ironía doliente, que Menchón no se dejó en el tintero, y que también era desconocida para muchos de los allí presentes. Líderes conservadores como José María Aznar, o recientemente Pablo Casado, han visitado países latinoamericanos y han dado mítines y conferencias a favor de la inmigración. Han invitado a sus gentes a migrar a España, porque saben que el flujo migratorio es necesario, diría más, imprescindible para España, si es que queremos mantener los niveles demográficos, la tasa de remplazo generacional (la tasa de natalidad parece ser la más baja hoy desde los años cuarenta) y el nivel de desarrollo económico. Sin embargo, en tierras españolas esos mismos políticos prefieren enarbolar discursos excluyentes y privativos, descartar de la sanidad a los sin papeles y adoptar las políticas securitarias de cierre de fronteras. Quizá sea conveniente mantener la hermética seguridad que tan cara les cuesta.

La dignidad de los migrantes
      Un tema que hace tiempo ganó relevancia en el debate antropológico es la imagen que nos formamos del otro, y el peligro de representar al diferente como incapaz, inepto, ignorante o vulnerable. En ‘’Malta radio’’ los inmigrantes no aparecen como seres vulnerables o inferiores; en ningún caso son vistos como ‘’los pobrecitos’’, sino que mantienen intacta su dignidad como seres humanos. Nos contaba Menchón que tuvo que lidiar con cierta productora, porque ésta quería mostrar unas imágenes de una mujer migrante que lloró durante la entrevista. Pero el director se negó, al considerar repugnante la idea de utilizar el llanto como recurso melodramático o sensacionalista. Para él la persona está por encima de los fines, y es más valioso el respeto y la dignidad humanas. Por la misma razón no aparecen las mujeres que viajaban a bordo de la patera, ya que se encontraban anímicamente destrozadas, en estado post-traumático.
      En este sentido, Beatriz, una antropóloga del público, plantea que ha echado un poco en falta la presencia de mujeres en el filme, aunque sí que hay muchas otras cosas: derechos humanos, temas de migración, orígenes, geopolítica, sentimientos, etc.
      Menchón contesta que un director / realizador tiene que tener muy claro por dónde quiere ir. Qué quiere contar, cuál es su línea. Que si no, es fácil perderse, y él estuvo a punto de hacerlo.
      Personalmente, sí que veo que la presencia de las mujeres está retratada a través de su ausencia. En lo difícil que es para ellas migrar, más que para los hombres. En lo duro del viaje de una madre de la que oímos hablar en el documental, y que decide marcharse incluso embarazada, con tal de escapar del hambre, la pobreza y la guerra.

El que emigra no es el más pobre
      Por otro lado, como decían algunos espectadores en la pasada proyección, en el documental se desmitifica la idea de que el que emigra es el más pobre: el más pobre no puede permitírselo, porque hay que pagar miles de dólares para cruzar el desierto y embarcarse en una patera, y a veces se requiere para ello los ahorros de toda una familia.
      Sólo como referencia, cruzar el Sáhara les costó a los migrantes de Malta Radio más de 3.000 dólares. Atravesar Libia, unos 1.000 dólares. Y por embarcarse en una patera atestada de viajeros con rumbo a Europa hubo que pagar unos 1.600 dólares.

Intervenciones
      Durante las intervenciones del final, el público se mostraba animado, despierto, interpelado por la cruda realidad, atento a cualquier comentario o cualquier pregunta que pudiera surgir. Se ha mencionado que los jóvenes, allí presentes, también podrían tomar la palabra y hacer preguntas. Otros han respondido que son los chicos y chicas jóvenes quienes han organizado este encuentro, y que parece haber ‘’esperanza’’ en el futuro. Que algo debe de cambiar con este tipo de encuentros, que a pesar de toda la incertidumbre y la marisma de incomprensión y radicalismo en que suman los seres humanos cuando no quieren ver al otro como hermano, al diferente como cercano, a pesar de ello, hay esperanza.
      Menchón, pues, ha repetido que hemos de estar atentos a las noticias, ser conscientes de la manipulación de los poderes económicos, y pararnos a reflexionar y no dejarnos adocenar.
      Además de la proyección y el coloquio, los alumnos del instituto nos han hecho entrega de un cuestionario sobre la comprensión de la película y un documento-base, con el objeto de ampliar la información y contextualizar el documental. De hecho, resulta curioso que el hijo del capitán del barco, Pascual Durá, vuelva a repetir la historia de salvamento y generosidad de su padre, al verse en la misma situación el 1 de diciembre de 2018. Doce pasajeros subsaharianos, fueron rescatados por su embarcación. Hasta ser rescatados, los inmigrantes viajaban a bordo de una barca perseguida por la patrulla militar libia.
      El Mediterráneo se ha convertido según varias oenegés en una gigante fosa común. No en vano CEAR publicó en 2016 el vídeo ‘’Rescatemos nuestro Mediterráneo’’, con la colaboración de Joan Manuel Serrat. 

Pequeños nichos de esperanza
      Como expresaba Beatriz, es esperanzador que se creen ‘’pequeños nichos’’ que brotan aquí y allá, como este cinefórum, y crean un espacio de reflexión y crítica, mientras parece que la sociedad vira hacia otro lado.

      A pesar del final del filme, que acaba con el incierto futuro de los inmigrantes y la grandiosa recepción de los marineros en el puerto, si preguntamos a Menchón nos dirá que para él, los héroes no son los pescadores sino los inmigrantes.

   Pablo Ontoria, exalumno del IES Juan de Herrera, asistió a la sesión de cinefórum y ha tenido la amabilidad de colaborar con el blog de nuestro Grupo Escolar escribiendo este minucioso artículo que recoge fielmente lo que sucedió a propósito de la proyección de "Malta Radio" en la Casa de la Cultura de San Lorenzo de El Escorial. Gracias, Pablo. 
      Gracias a Javier Montenegro por acoger este acto contra el racismo y la xenofobia y por todas las facilidades para llevarlo a cabo. 
      Y gracias, claro, a Manuel Menchón otra vez, por tu película y por todo lo que haces para que el mundo sea mejor.  

PARA SABER MÁS: 
- “El negocio de la xenofobia”, de Claire Rodier.
- Entrevista de Europa abierta (RTVE) con la autora de  “El negocio de la xenofobia”, de Claire Rodier.

viernes, 11 de mayo de 2018

Martin Luther King. Tengo un sueño


Monumento a Martin Luther King. San Francisco.

El 4 de abril de 2018 se cumplían cincuenta años del asesinato de Martin Luther King.
Ese día nos llegó por whatsapp un mensaje de I. proponiendo a nuestro Grupo de Amnistía Internacional que habláramos de lo que supuso este gran hombre en la defensa de los Derechos Humanos, y nos aportó el texto del discurso que pronunció en Washington. Casi nadie de los presentes lo conocíamos entero. Lo leímos con respeto, admirando su contenido, pero también la maravillosa forma en que está escrito y, sobre todo, la constatación de que los sueños de una sociedad más justa se pueden lograr. 

P. entonces quiso que habláramos de Rosa Parks, y T. se puso en pie y explicó detalladamente la valerosa resistencia de esta mujer en aquel triste autobús donde los asientos estaban clasificados según el color de la piel. Habían hablado de ella en la asignatura de Valores Eticos. 
C. recordó la novela "Como la sombra que se va", de Muñoz Molina, en la que se siguen los pasos del asesino de King desde el fatídico hotel de Memphis, por Estados Unidos y hasta Lisboa. Ello nos llevó a recomendaciones de cine que tratan la discriminación racial: "Criadas y señoras", "Figuras ocultas".
Después C. expuso la idea de que trajéramos nuestros sueños a la reunión del siguiente viernes. 
Así lo hicimos: vinimos cargados de sueños, de deseos de paz, de igualdad, de ayuda, de respeto al planeta. 
Black lives matter... (Houston, Texas, 2017)

Y eso nos dio pie a hablar largamente de discriminación de cualquier tipo, pero sobre todo de la que vemos en las clases o en el patio, en el pueblo, en España: por nacionalidad, por religión, por sexo o edad. 
Y también pensamos en común qué podemos hacer cada día para cuidar el medio ambiente, para mejorar el mundo, para recoger sueños de más gente en la Tutoría y en otras clases... para que nuestros sueños se cumplan.




Estos son los sueños 
del Grupo Escolar de Amnistía Internacional del IES Juan de Herrera:

B., alumna de 1º Bachillerato:
Yo sueño, sueño con un día en el que decir “soy gay” o “soy transexual”, obtenga  la misma respuesta que decir “soy Aries” o “mi color favorito es el amarillo”.
Sueño con un día en el que no se juzgue a las personas por el color de su piel, ni por sus intereses, sino por la bondad de su alma y por la manera en la que tratan a las personas de su entorno. Sueño con un mundo en el que no haya crueldad animal, ni especies en peligro de extinción, ni bosques muriendo. Un mundo en el que todo el mundo sea libre de tener sus propias creencias, siempre que no perjudiquen a nadie, y eso nos enriquezca a todos. Sueño con un mundo en el que todo el mundo tiene lo que se merece y sobre todo con un mundo en el que nadie tenga miedo de andar solo por la calle de noche.

A., alumno de 3º de ESO:
      Que todos seamos iguales para que no haya guerras. 

J., alumna de 4º de ESO:
Mi sueño es la igualdad, pero no solo entre hombres y mujeres, es una igualdad universal. Gracias a este desaparecerían grandes problemas, tales como la homofobia, el racismo...

C., profesora:
Mi sueño es que poco a poco deje de haber terrorismo en el mundo. Se ha cumplido hoy un poquito, pues la banda terrorista ETA ha anunciado su disolución definitiva. 

 P., alumno de 3º de ESO:
Que los muebles gobiernen los países. Los gobernantes hacen mucho mal. 

T., alumna de 4º de ESO:
Un mundo con conciencia, curiosidad y diversidad. Que evolucionáramos al ver que todos somos iguales y con derechos. 

A., alumna de 1º de ESO:
Un mundo sin presión por tu forma de ser, que puedas ser quien tú quieras. 

L., alumna de 4º de ESO:
Un mundo en que se respete al planeta en general, para que no se nos muera. 

C., profesor:
Sueño con un mundo donde nos preocupemos por hacer sentir mejor a los demás. Sueño una familia, un barrio, un pueblo, un centro educativo donde la gente sonría más. Donde nos preocupen realmente las injusticias y no podamos estar en paz hasta que logremos superarlas. 
Sueño un lugar donde siempre haya gente dispuesta a ayudar. Un mundo en el que de verdad los más desfavorecidos nos importen. 

M., profesora:
Yo sueño con un mundo sin xenofobia, donde las personas de cualquier país tengamos las mismas oportunidades. 

I., profesor:
Yo sueño con un mundo más igualitario, sin pobres y multimillonarios. 

Broken obelisk, obra de Barnett Newman (Houston)
Monumento a Martin Luther King


Martin Luther King, Jr.

"Tengo un sueño"

DISCURSO EN WASHINGTON, D.C.

FUENTE: https://www.marxists.org/espanol/king/1963/agosto28.htm

Pronunciado: El 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU.
Versión al castellano: No consta.
Versión digital: Wikisource en Español, 2006.
Esta edición: Marxists Internet Archive, septiembre de  2006. https://www.marxists.org/espanol/king/1963/agosto28.htm
Derechos: El contenido está disponible bajo los términos de la GNU Free Documentation License.

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.
Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"
Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".
Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.
Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.
Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"


PARA SABER MÁS:
- Discurso en inglésde Martin Luther King, audio y texto.
- Martin Luther King, el poder de un sueño. Reportaje especial de El Mundo.
- Cine y Derechos Humanos: racismo.
- March, novela gráfica de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos.